Domingo 19 de Diciembre de 2021 | Matutina para Mujeres | ¿Con él o sin él?

¿Con él o sin él?

“Para mí, el vivir es Cristo” (Fil. 1:21, LBLA).

Solo tenemos dos opciones de vida: 1) vivir con Cristo; o 2) vivir sin Cristo. ¿Cuál elegiremos? Esa es la pregunta que tenemos que hacernos cada mañana, al despertar.

Vivir con Cristo significa dos cosas: 1) aceptar su gracia al darnos la fe y la salvación; y 2) crecer espiritualmente cada día por medio de una co­municación abierta con él a través de la oración y de la lectura de la Biblia. Sobre estos dos pilares vamos construyendo una manera de pensar, de ser y de estar que se basa en los principios y los valores del evangelio. Con esa for­taleza hacemos frente de una manera muy distinta a los desafíos cotidianos que tenemos como mujeres, madres y esposas. 

  • Vivir en Cristo significa que, cada vez más, nuestros pensamientos estén rela­cionados con él. 
  • Vivir en Cristo es hacer nuestros planes pensando siempre si esta­rán conformes a su voluntad. 
  • Vivir en Cristo es poner nuestras esperanzas en la vida eterna. 
  • Vivir en Cristo es levantarnos agradecidas cada mañana por la diferencia que él marca en nuestra vida. 
  • Vivir en Cristo es asumir el llamado de hablarles de él a nuestros seres queridos. 
  • Vivir en Cristo es disfrutar de su compañía, aunque invisible a los ojos, a través de la fe. 
  • Vivir en Cristo se resume en las palabras de Pablo: “Todo pensamiento hu­mano lo sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él” (2 Cor. 10:5).

Una vida sin Cristo es como caminar en el desierto, dando tumbos, en círculos, para nunca llegar a una meta, pues los planes se truncan, los obje­tivos se pierden, los sueños se olvidan, las relaciones se terminan y la incerti­dumbre crece. Sin Cristo, se pierde la visión de lo eterno y, por lo tanto, la razón de la existencia. Sin Cristo, la visión cotidiana del cumplimiento del deber se ahoga en la desesperanza y la indiferencia. 

Cada mañana, Jesús está esperando que lo invites a ir contigo y te ofrece la oportunidad de un nuevo comienzo; solo necesitas fe para tomarte de su mano y dejarte guiar.

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