El poder santificador de la verdad – 24 de septiembre
Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.Juan 17:19.
Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.Juan 17:19.
El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas; sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.1 Pedro 3:3, 4.
He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.Apocalipsis 16:15.
“Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?”Juan 18:39.
Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.1 Corintios 3:7.
Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.1 Pedro 2:5.