Una cura para la indolencia – 2 de junio
En el cuidado no perezosos, ardientes en espíritu; sirviendo al Señor.Romanos 12:11.
En el cuidado no perezosos, ardientes en espíritu; sirviendo al Señor.Romanos 12:11.
Sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.Juan 3:2.
Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.Ezequiel 36:26.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.Juan 3:17.
“El... hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso”.Eclesiastés 6:2.
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.Mateo 6:24.