Jueves 31 de Marzo de 2022 | Matutina para Mujeres | Despachando preocupaciones

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Despachando preocupaciones

“Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (1 Ped. 5:7, NTV).

“Vanesa, no sé cómo vivir sin preocuparme por el dinero”, me dijo mi amiga. “Yo manejo las finanzas de la casa y soy quien paga las cuentas. Tengo que pensar en esto y estirar nuestro pequeño presupuesto. ¡No sé cómo hacerlo sin preocuparme!” Es difícil encontrar el equilibrio, planificar y tomar decisiones acerca del futuro sin preocuparse.

Cierto día, mi hermana Inés me dijo algo interesante respecto de la preocupación: “Es como despachar el equipaje en el aeropuerto”. Te acercas al mostrador con tus maletas y las pones sobre la balanza. El empleado les coloca una etiqueta y tú confías en que llegarán a su destino final. No ves lo que sucede entre medio; solo tienes fe. Sabes que no puedes abordar el avión con tus maletas; debes soltarlas.

Debemos despachar nuestras preocupaciones con Dios. Él no puede llevarnos a nuestro destino si nos empeñamos en cargar nuestros problemas. Si hoy te das cuenta de que estás tomando nuevamente un problema que ya le habías entregado a Dios, imagina un aeropuerto. ¡Imagínalo con todos los detalles! Tú estás frente al mostrador y sueltas la manija de tu maleta. La oyes caer sobre la balanza con un estruendo y te das cuenta de cuán pesada es. Momentos después, la observas alejarse sobre la cinta de equipaje. Ya no está en tus manos, sino en las manos de Dios. Practica este ejercicio tantas veces como sea necesario.

A veces, no queremos soltar la maleta porque nos parece que al cargarla estamos controlando la situación. Preocuparnos nos da la falsa sensación de que estamos haciendo algo. La fe, en este contexto, implica aceptar que hay muchas cosas fuera de nuestro alcance o control. Soltar nuestras preocupaciones no implica que ya nada nos importe, o que no haremos nuestra parte. Soltar quiere decir que aceptamos nuestra finitud, nuestro rol, nuestro lugar en el universo. No somos Dios, hay cosas que no podemos ni debemos controlar.

Tal como en el aeropuerto, Dios quiere que sueltes tu equipaje.

Jesús, ayúdame a confiar más en ti. Hoy quiero entregarte mis preocupaciones y confiar en que tú estás a cargo de mi vida.

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