Lunes 02 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | Descansando en la incertidumbre

Descansando en la incertidumbre

“Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: ‘¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?’, gritaron” (Mar. 4:38, NTV).

Hay muchas formas de transitar la incertidumbre. Honestamente, por años, mi técnica ha sido tratar de controlar todo lo que puedo controlar y estresarme por lo que no puedo controlar. Aunque creo que debemos vivir de forma organizada y racional, hay batallas en que la mejor estrategia es descansar. Hay momentos en que el acto de fe más grande consiste en recostar la cabeza sobre la almohada y dormir.

Para poder descansar en la incertidumbre es necesario abandonarse a Dios. Sin embargo, como ceder el control me resulta tan difícil, a menudo elijo preocuparme por mantener viva la ilusión de que estoy al mando. Lentamente, estoy aprendiendo que no vale la pena. Estoy comenzando a detectar la ansiedad como una luz que titila en el tablero del automóvil y me indica que necesito descansar.

Cuando los amonitas y los moabitas fueron contra Judá a la guerra, el rey Josafat sabía que su ejército no podría hacerles frente. Todo el pueblo oró y ayunó. Dios, entonces, les dio una extraña respuesta: “Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean la salvación que el Señor les dará”. ¿Cómo podía pedirles Dios que estuvieran quietos en una situación de vida o muerte? La respuesta es sencilla: “Porque yo, el Señor, estaré con ustedes” (2 Crón. 20:17, NVI).

“Para caminar paso a paso con Dios debemos aceptar el valor del momento en el que estamos”, escribe Stormie Omartian en Just Enough Light for the Step I’m On [Solo la cantidad de luz suficiente para el paso en el que estoy]. “Cuando seas tentado a sentirte temeroso, frustrado, inseguro, o a entrar en pánico acerca de lo que está sucediendo en tu vida, detente y nota que Dios está contigo. Y con él tienes todo lo que necesitas para este momento. Aquí y ahora”. La razón por la que podemos descansar, aun en la incertidumbre, es que Dios está a nuestro lado.

Señor Jesús, gracias porque tú sabes lo que realmente necesito en este momento. Ayúdame a confiar en ti, no en mis planes o mis propias fuerzas. Dame sabiduría y humildad para aceptar cuando no puedo acelerar o cambiar un proceso. Enséñame a descansar en ti, aun en medio de la tormenta.

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