Martes 28 de Diciembre de 2021 | Matutina para Mujeres | Revisa tu equipaje

Revisa tu equipaje

“¡Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día lleva nuestras cargas!” (Sal. 68:19).

–¿Lleva algo peligroso en su equipaje? –me preguntó en una ocasión un guardia de seguridad de un aeropuerto. 

–No –contesté yo, enfática, y continué con paso seguro hacia mi destino. 

Sin embargo, la voz ruda y fuerte del guardia resonó en mi mente como un eco lejano, pero inquisitivo: “Señora, ¿lleva usted algo peligroso en su equi­paje?” Entonces toqué mi sien como buscando una nueva respuesta. Y allí abrí la valija de mi vida y comencé a mirar lo que llevaba en ella. No todo lo que vi me gustó.

No cabe duda de que todas tenemos asuntos inconclusos en nuestra mente, rencillas eternas con nuestra esencia, heridas que no cierran, perdones sus­pendidos por causa de la soberbia… Ese es un equipaje muy peligroso. En aquel momento, pensé: Es hora de dejar a un lado todo lo que hace lenta mi llegada a la autorrealización como mujer cristiana. Y hoy te invito a ti a hacer ese mismo ejercicio de fe.

El dolor vivido quizá sirvió en algún momento, pero ya es inútil cargarlo en la conciencia. La añoranza por lo pasado hace que se pierda el disfrute de lo que tengo en el presente y de lo bueno que todavía vendrá. Las penas viejas estorban la llegada de nuevas alegrías. Las quejas alimentadas en la actitud victimista agrandan la arrogancia, y la gratitud se extingue. 

Este fin de año es tiempo de revisar el equipaje de la vida; es tiempo de dejar, abandonar, perdonar, desechar las penas añejas y comenzar a disfrutar las ex­periencias que traerá a tu vida el nuevo año. No mires las penas habidas; mira con los ojos de la fe tu destino final y aligera el paso. Las cargas que estás arrastrando hacen muy lento tu transitar. Mejor asume con valor las cargas que vendrán; quizá te ofrezcan oportunidades para poner a prueba tus valo­res, principios y virtudes, teniendo la seguridad de que Dios será tu ayuda­dor incondicional. 

  • En tus cargas físicas, Dios te fortalecerá.
  • En tus cargas emocionales, Dios te consolará.
  • En tus cargas espirituales, Dios te iluminará.
  • En tus cargas laborales, Dios te dará energías.
  • En tus cargas financieras, Dios proveerá.
  • En tus cargas familiares, Dios te acompañará.
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