Dios habla a través del silencio – 5 de noviembre

Dios habla a través del silencio – 5 de noviembre

Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulación y en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Apocalipsis 1:9.

Al permitir que Juan fuera recluido en la isla de Patmos, Cristo colocó a su discípulo en una posición donde pudo recibir la verdad más preciosa para el esclarecimiento de las iglesias. Lo colocó en soledad, para que su oído y su corazón pudieran ser santificados para recibir esta verdad. … La persecución de los enemigos de Juan se convirtió en un medio de la gracia. Patmos fué hecha resplandeciente por la gloria de un Salvador resucitado. … ¡Qué descanso fué para el solitario exilado! Nunca había aprendido tanto de Jesús. Nunca había oído tan exaltada verdad.

El obrero de Dios a menudo considera esenciales las actividades de la vida para el adelantamiento de la obra. El yo se mezcla con todo lo que se dice y se hace. … El obrero se considera como una necesidad. Dios dice: “Esta pobre alma me ha perdido de vista a mí y a mi suficiencia. Debo colocar mi luz y mi poder vitalizador en su corazón. Debo prepararlo para que reciba la verdad ungiéndolo con el colirio celestial. El ve demasiadas cosas. Su vista no está fija en mí, su Señor y su Redentor”.

Algunas veces el Señor se abre camino hacia el alma mediante un proceso doloroso para la humanidad. Se ve obligado a fortificar el alma contra la estimación de sí misma y contra la confianza en sí misma, para que el obrero no considere como virtudes los fracasos y las debilidades de su naturaleza no santificada, y así se arruine por la exaltación de sí mismo.

Si aquellos que pretenden creer las grandes verdades para este tiempo se prepararan investigando las Escrituras, orando fervientemente, y ejercitando la fe, se colocarían a sí mismos adonde pudieran recibir la luz que tanto anhelan. … La elocuencia del silencio delante de Dios a menudo es indispensable. Si se mantiene la mente en una excitación continua, se impide que el oído escuche la verdad que el Señor quiere comunicar a sus amados. Cristo aleja a sus hijos de aquello que retiene su atención, para que contemplen su gloria.—Manuscrito 94, 1897, pp. 13, 14.


Libro: Nuestra Elevada Vocación | Fecha: 5 de noviembre

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