Domingo 06 de Marzo de 2022 | Matutina para Jóvenes | El secreto de la paz interior

El secreto de la paz interior

«¿Podrá, pues, un simple hombre ser puro e inocente frente a Dios?». Job 25:4

La búsqueda de justicia por parte del ser humano es tan antigua como nosotros mismos. Desde el día en que nuestros primeros padres violaron la ley de Dios y quedaron sometidos a la muerte eterna, la humanidad ha estado buscando con ansias la manera de recuperar el estatus de pureza e inocencia frente a Dios. O sea, la reconciliación con Dios.

Era lunes y el pastor inició su jornada de atención en la oficina pastoral allí en la iglesia. Abrió su Biblia y comenzó a leer el capítulo correspondiente al año bíblico de ese día. Apenas había leído la mitad cuando lo vio aparecer. Caminó hasta el centro del patio, se arrodilló frente a la puerta principal de la iglesia y comenzó a llorar mientras golpeaba su cabeza contra la reja protectora. El pastor hizo su Biblia a un lado, salió de su oficina y llegó hasta donde estaba aquel extraño arrodillado.

—¿Le puedo ayudar en algo? —le dijo mientras colocaba su mano en el hombro.

Con los ojos bien abiertos y con una expresión de espanto en el rostro el hombre se levantó y empezó a correr hacia la salida. El pastor le dijo:

—No se vaya, aquí es el único lugar donde puede encontrar solución a su problema, de nada le sirve escapar, permítame ayudarle.

El hombre se detuvo, miró al pastor y, regresando, se arrojó a sus pies llorando desconsoladamente. Acto seguido le confesó al pastor que una semana atrás había asesinado a dos personas que habían entrado a su negocio de ropa usada para robar. Luchó contra ellos y en el forcejeo los había matado.

—Nadie me vio, porque era de madrugada pero desde entonces no puedo dormir, no me siento tranquilo, siento un peso en el corazón que me está matando y no sé qué hacer. ¡Ayúdeme, por favor!

Aquel día el pastor lo acompañó a la policía, allí el caballero confesó su crimen y se declaró culpable. Entonces vino la sorprendente respuesta del comandante del destacamento policial:

—Obviamente este es un caso de defensa personal. Hace varios meses le venimos dando seguimiento a esos delincuentes.

Eran violentos y de seguro le hubieran quitado la vida. Váyase en paz, no presentaremos cargos contra usted».

Hoy, ese mismo caballero es cristiano y comparte el evangelio con otros. ¿Era inocente? No, pero fue perdonado y absuelto.

Hoy @Dios te dice: «¿Quieres sentirte puro? ¿Quieres ser declarado inocente? Ven a mí, yo puedo darte el perdón y la paz que buscas».

Comparte este devocional
Deja tu comentario