Domingo 10 de Abril de 2022 | Matutina para Menores | Luz en la oscuridad

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Luz en la oscuridad

“En el principio, Dios creó los cielos y la tierra. […] Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas” (Génesis 1:1, 3, NVI).

Cualquier día podía suceder, y cuando menos lo esperábamos, quedábamos atrapados por las tinieblas. La oscuridad no solo invadía el barrio, sino toda la ciudad. Entonces escuchaba decir a mi mamá:

–¡Apagóoon, busquen las velas!

Teníamos lugares estratégicos donde buscarlas. A tientas en medio de la oscuridad alcanzábamos las velas y las colocábamos siempre al centro de la habitación en el suelo, donde mi mamá era la encargada de encenderlas. Esa sensación no era nada agradable. Al encender la luz de las velas, la sensación de inseguridad no desaparecía, pero algo mejoraba.

Entre los años 1980 y 1990, los apagones fueron parte de nuestra vida y marcaron una época del terror. Un grupo de personas que se hacían llamar “terroristas” derribaban las torres de energía eléctrica dejando la ciudad en tinieblas, y utilizaban la oscuridad para confundir, destruir y atentar contra la vida de las personas. Cada vez que las luces dejaban de alumbrar las calles de la ciudad, la oscuridad provocaba caos, desorden y terror en la población. El miedo se respiraba en cada rincón y se presentía lo peor: un nuevo atentado terrorista. Esto significó grandes pérdidas de vidas humanas y económicas para el país. Fue realmente una época de caos.

En el principio nuestro mundo también era un caos total y las tinieblas cubrían el abismo. Pero Dios en su amor decidió crear nuestro mundo desde el principio, y lo primero que hizo fue ¡la luz! Necesitamos la luz, sin ella no podemos ver y nos sentimos inseguros. La luz es parte importante de la creación de Dios, porque sin luz no existe vida, no hay colores, ni animales, no crecen las plantas, no hay arcoíris, no hay estrellas, ni el sol, ni la luna. Sin luz no hay creación, y sin luz no existiríamos ni tú, ni yo.

Sí, querido amigo, Dios creó tantas cosas bellas. ¿Qué debes hacer tú? Respeta su creación. Él hizo todo para ti. El aire puro, los rayos del sol, el agua, y los alimentos también son los remedios de Dios; fueron creados para que tu cuerpo, mente y alma tengan salud.

El respeto es valorar, reconocer y tener consideración de lo que está a tu alrededor y de todo aquello que hace posible la vida en la Tierra. Respeta la naturaleza, cuida nuestro planeta y así dejarás que tu vida también refleje la luz de Jesús.

Magaly

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