Domingo 29 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | Sueños estériles

Sueños estériles

“Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes” (Sal. 27:13, NTV).

¿Alguna vez te preguntaste por qué tantas matriarcas de la Biblia fueron estériles? Sara, Rebeca, Raquel, la esposa de Manoa, Ana y Elizabet; todas padecieron años de espera y esterilidad. Parece contradictorio que Dios haya tenido una misión tan importante para estas mujeres y sus hijos, y al mismo tiempo permitiera tantos anhelos frustrados, sufrimientos y lágrimas. ¿Cuáles son las áreas estériles, vacías y desoladas de tu vida hoy? Tal vez has intentado mejorar la relación con tus padres por años. Tal vez, tus sueños profesionales continúan sin realizarse, o aún estás buscando un compañero para la vida. La fe demanda una vulnerabilidad emocional extrema y un coraje incansable. Sin embargo, cuando año tras año las decepciones se apilan sobre nuestros corazones, tendemos a renunciar a los sueños y a ceder terreno a la desesperanza.

Muchas veces cubrimos nuestro pesimismo con una capa de “santidad”, pintando nuestros sepulcros de blanco. Nos gusta usar frases como: “No era la voluntad de Dios”; “Solo en el cielo se cumplirán todos mis sueños”; o “Tal vez eso era un ídolo para mí”. Obviamente, vivimos en un mundo pecaminoso y no todos nuestros sueños se cumplirán aquí. Sin embargo, no sabemos cuáles Dios va a otorgarnos en la tierra de los vivientes (Sal. 27:13). A menudo usamos estas frases no porque hayamos aceptado la voluntad de Dios, luego de pelear en oración como Jacob con el Ángel, sino justamente para evitar la pelea. Renunciar a los sueños a los que Dios nos pide que renunciemos, es un acto de obediencia. Sin embargo, renunciar de antemano, para evitar el dolor de la espera y la lucha de la fe, es un acto de cobardía.

Walter Brueggemann, erudito del Antiguo Testamento, en su comentario bíblico sobre el Génesis escribe lo siguiente respecto de Abraham y Sara: “Toda la narrativa Abrahámica se basa en esta aparente contradicción: mantenerse a salvo es permanecer estéril; salir, asumiendo el riesgo, es tener esperanza”. Con fe imperfecta y muchas veces débil, Abraham y Sara asumieron el riesgo de salir de Ur. Entonces, Dios transformó la risa cínica de Sara (Gén. 18:12) en la inocente risa del pequeño Isaac (Gén. 21:6).

Señor, la fe es un don, un regalo del Cielo. Si hay sueños que he dejado morir, porque creer y esperar me dolía demasiado; o si asumí que tú no querías darme algo, y no es así, te pido perdón. Reaviva la fe en mí. Resucita la esperanza. No hay nada que tú no puedas hacer.

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