Humillación máxima – 3 de marzo
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.Hebreos 2:14.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.Hebreos 2:14.
Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.Hebreos 3:14.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.1 Juan 1:9.
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.1 Juan 3:1.
He aquí, un trono establecido en el cielo... y había alrededor del trono un arco iris.Apocalipsis 4:2, 3.
De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios... Os es necesario nacer de nuevo.Juan 3:5, 7.
Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.Salmos 95:6.