Preciosa para el corazón de Dios – 1 de octubre
¿Olvidárase la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros.Isaías 49:15, 16.

