Jueves 03 de Febrero de 2022 | Matutina para Jóvenes | Prohibido pescar

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Prohibido pescar

«Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara, le dio esta orden: “Puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín”». Génesis 2: 15, 16

En este pasaje del Génesis encontramos el sencillo código de ética que Dios le dio al ser humano cuando lo creó. Cuando estudiamos esa historia notamos quién es el Único que determina qué es bueno y qué es malo, qué es correcto y qué es incorrecto. Si hay algo que nuestro mundo necesita recordar es que los valores éticos los determina Dios. Nunca fue el plan divino que el ser humano marcara la línea divisoria entre el bien y el mal. Tú y yo decidimos si aceptamos las reglas que Dios ha establecido o no, pero él es quien determina si una conducta es aceptable o no.

Marvin y Leslie llegaron a las playas en las costas rocosas de Australia. Se detuvieron un momento y leyeron los avisos en el camino, se miraron el uno al otro y, encogiéndose de hombros, siguieron por el sendero que conducía a las costas. Acomodaron todos los aparejos de pesca e iniciaron la faena, ilusionados con una jornada de pesca productiva en aquel lugar donde no había nadie más. A medida que pasaba el tiempo aumentaban la expectativa y la ilusión de pescar algo grande.

Repentinamente, una ola de más de 20 metros de alturas se levantó, los envolvió y arrastró dentro del agua. Empezaron a luchar desesperadamente para volver a tierra firme, pero las fuertes olas se lo impedían. Las olas los chocaban contra las afiladas rocas, y cada golpe les causaba profundas heridas. Cuando los grupos de socorro vinieron al lugar, era demasiado tarde. Marvin había desaparecido y Leslie había perdido un brazo y una pierna. Cuando los socorristas conducían las camillas hacia las ambulancias pasaron frente a los avisos que ellos habían leído al principio: Prohibido pescar en este lugar, olas asesinas.

Ellos habían visto la advertencia, conocían las reglas, pero habían decidido ignorarlas. Pensaron que las autoridades no podían determinar dónde se podía pescar y dónde no. Imaginaron que podían pescar y evitar las consecuencias.

Apreciado joven, lamentablemente las palabras obediencia, reglas, principios, límites y consecuencias no son las más populares hoy en día. Pero te invito a considerar que el código de ética que Dios ha colocado es para garantizar nuestro propio bien y que el abandono de los principios éticos implicaría vaciar la vida del sentido que Dios le ha dado. Hoy @Dios te dice: «Mi ley es lo único que puede garantizarte la felicidad plena».

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