Jueves 03 de Marzo de 2022 | Matutina para Adolescentes | Niños trabajadores

Niños trabajadores

“Jesús dijo: ‘Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos’ ” (Mateo 19:14, NVI).

¿Alguna vez has tenido que trabajar cuando hubieras preferido jugar? ¿Alguna vez has dicho a tus padres: Ojalá hubiera una ley que dijera que los niños no deben trabajar? Pues bien, ¡escucha esto! En este día de 1842, el gobernador de Massachusetts, John Davis, aprobó la primera ley registrada sobre el trabajo infantil. En esta nueva ley, el estado ordenaba que los niños menores de doce años tenían prohibido trabajar más de diez horas al día. ¿Diez horas? Vaya.

¡Eso es mucho tiempo para que los niños tengan que trabajar! ¿Y crees que a ti te va mal? El uso de mano de obra infantil en las fábricas y las minas era algo común en aquellos días. Los niños a veces tenían que trabajar de 12 a 18 horas, 6 días a la semana, para ganar solo un dólar. Algunos tenían tan solo siete años, y se pasaban el día transportando cargas pesadas, atendiendo máquinas en hilanderías o paleando carbón. Las fábricas solían ser húmedas, oscuras y sucias. Las enfermedades eran un gran problema, y el número de niños que se quedaban ciegos o morían era elevado. En 1810, unos dos millones de niños en edad escolar trabajaban de 50 a 70 horas semanales. Había poco tiempo para jugar o ir a la escuela, y la gente pobre a veces entregaba a sus hijos al dueño de un molino o de una fábrica. Una fábrica de vidrio de Massachusetts estaba rodeada por una valla de alambre de púas para “mantener a los muchachitos ingratos”. Esos “muchachos ingratos” tenían que trabajar toda la noche transportando cargas de vidrio caliente por tan solo 40 centavos por turno. Entonces, los grupos de trabajadores, los maestros y los miembros de la iglesia se indignaron por esa crueldad y empezaron a presionar para que se aprobaran nuevas leyes. En 1900, 28 estados ya habían dictado leyes contra el trabajo infantil, y hoy todos los estados tienen leyes que lo regulan. Muchos otros países del mundo también se han encargado de legislar sobre el tema.

Jesús nos mostró cómo debemos tratar a los niños. Extendió los brazos a los más pequeños y estos se subieron a su regazo, pidiendo una historia más. Respondía a las preguntas de los mayores y los asombraba con datos interesantes sobre el universo. Cuando sus discípulos quisieron alejar a un grupo de madres con sus hijos, los reprendió enérgicamente y les hizo señas a los pequeños para que se reunieran a su alrededor. Jesús enfatiza que valora a los niños tanto como a los adultos, y dio claras advertencias contra todo aquel que los maltratara. No permitas nunca que alguien te desprecie o te maltrate por tu edad. Según Jesús, el cielo se hizo para ti tanto como para los adultos.

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