Jueves 07 de Julio de 2022 | Matutina para Adolescentes | Siguió dando vueltas

Siguió dando vueltas

“Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13, RVR 95).

¿Cuál es la montaña rusa más aterradora a la que hayas subido? ¿La más alta? ¿La de recorrido más largo? ¿La más empinada? Pues, imagina esto: el 7 de julio de 1980, Jim King entró en los libros de récords por haber pasado la mayor cantidad de horas andando en una montaña rusa. El viaje de Jim en la montaña rusa Miracle Strip, Florida, duró 368 horas. Son más de quince días de subidas y bajadas continuas, vueltas y revueltas. Por supuesto, no hizo los quince días completos sin parar. Seguramente, se tomó un tiempo para ir al baño. Tal vez, se hizo una siesta mientras daba vueltas. Sea lo como fuere, me da dolor de cabeza solo de pensarlo.

Es cierto que Jim logró un récord pero, seamos honestos: ¿consiguió un mejor trabajo por ello? Probablemente, no. ¿Se hizo más alto? No. ¿Le salieron algunas canas? Puede ser, y también que envejeciera durante esos días. Sin embargo, aparte de un poco de publicidad, no obtuvo muchos beneficios por el esfuerzo.

El pueblo de Dios ha estado en su propia montaña rusa. Comenzó en el Edén, cuando Eva y Adán decidieron confiar en una serpiente en lugar de seguir confiando en Dios. Continuó en las guerras entre los hijos de Dios y los hijos de Caín. La montaña rusa del pecado y la violencia llevó al mundo al borde de la aniquilación cuando el catastrófico Diluvio arrastró a todos al olvido, menos a la familia de Noé.

La montaña rusa tomó un giro a favor de Dios cuando nació la nación de Israel. Los liberó de la esclavitud, les dio la tierra de Canaán y los convirtió en su pueblo elegido. Pero parece que nunca encontraron un ídolo que no les gustara y, al final, cerraron el círculo: fueron llevados, de nuevo, a la esclavitud babilónica. Y entonces Jesús vino a la tierra y cambió el curso de la historia. Su muerte nos mostró al Padre y acercó el Cielo a nosotros. Nació la iglesia cristiana y la montaña rusa empezó a tomar velocidad. La Edad Media frenó el progreso de la salvación, pero los reformadores volvieron a poner el motor en marcha. Hoy, el mensaje de los tres ángeles llega a todo el mundo. Las iglesias, las escuelas, los hospitales y las editoriales adventistas proclaman el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y que pronto vendrá. Satanás todavía reclama este mundo como suyo, pero la radio y la televisión por satélite llevan el evangelio a millones de personas.

Cuando Jesús venga de nuevo, el viaje en montaña rusa llegará a su fin. Hasta entonces, aférrate a él por tu vida.

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