Lunes 27 de Diciembre de 2021 | Matutina para Mujeres | El viaje sin regreso

El viaje sin regreso

“Los pocos años que me quedan van pasando, y pronto emprenderé el viaje sin regreso” (Job 16:22).

Hace algunos días, iba viajando por una autopista. Después de haber pasado por una caseta de peaje, leí en letras grandes un anuncio que decía: “Carretera sin retorno”. Tan solo leerlo me produjo cierta ansiedad. Quería decir que, si por alguna razón teníamos que regresar, ya nos sería imposible hacerlo a partir de aquel punto. Realmente esas palabras te ponen a pensar. 

Algunos aseguran que las decisiones que tomamos, en ciertos casos, son como caminos sin retorno; las consecuencias, a veces fatales y dolorosas, re­sultan imposibles de revertir. Es cierto que lo que hacemos o dejamos de hacer intencionalmente o por omisión dejará experiencias imborrables; solo ejer­citando la voluntad podremos sobreponernos a ellas. Pero la buena nueva es saber siempre podemos volver en la dirección del camino que va hacia Dios. Él nos dará, bajo cualquier circunstancia, la oportunidad de volver a su lado y de retomar la ruta en el lugar donde la hemos perdido. 

El final de un año y el comienzo de otro es un buen momento para reflexio­nar introspectivamente en nuestra vida, recordando los aciertos, los objetivos alcanzados, los errores cometidos, las experiencias fallidas y las decisiones desacertadas. Con honestidad y humildad, agradezcamos a Dios por los lo­gros; con la misma actitud, bajemos la cabeza delante de Dios y supliquemos que nos permita retornar a la senda que él nos ha marcado, y recomenzar a su lado, tomadas de su mano. 

Hoy, Dios pone frente a ti un camino nuevo, sembrado de oportunidades y posibilidades de las que podrás apropiarte en su nombre. Si los errores co­metidos se pueden reparar, hazlo con responsabilidad; si no es posible re­pararlos, abandona la culpa a través del perdón que Dios te ofrece.

Un nuevo año no solo es tiempo que tienes por delante; también es la opor­tunidad de revisar y cambiar actitudes, maneras de pensar, de actuar y de hablar, y de reconsiderar emociones. Cada minuto, cada hora y cada día se gana o se pierde, se crece o se mengua, se ama o se odia, se construye o se des­truye; la decisión es personal, pero su trascendencia puede afectar a muchos. 

Ten ánimo. Si necesitas retornar a Dios, este es el momento de hacerlo.

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