Lunes 28 de Marzo de 2022 | Matutina para Jóvenes | ¿Qué hubieras hecho tú?

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¿Qué hubieras hecho tú?

«Ya que ustedes saben que Jesucristo es justo, deben saber también que todos los que hacen lo que es justo son hijos de Dios». 1 Juan 2: 29

Ya había pasado una semana desde que habían dejado sus casas en Barranquilla y se marcharon a Montería para llevar a cabo varias campañas de evangelismo en aquella ciudad. Uno de ellos recibió una llamada de su esposa para explicarle que había surgido una emergencia en casa, por lo que necesitaba dinero de manera urgente. Así que él se acercó a uno de sus compañeros de grupo y, después de explicarle lo que estaba ocurriendo; le pidió que por favor le prestara dinero para mandarle a su familia.

El compañero le dijo que todavía no le habían pagado, así que él tampoco tenía dinero. Frente a la insistencia de su amigo decidió ir a un cajero para mostrarle los saldos de sus cuentas a su amigo, a fin de que viera que no tenía ni un centavo para prestarle. Pidió los saldos, y la maquina le entregó el recibo. Los ojos se le abrieron cuando vio que en su cuenta había una gran suma de dinero.

—¿Ves? —le dijo el amigo—. No me querías prestar el dinero, no puedo creer que seas tan egoísta.

Pero a pesar de eso decidió no tocar el dinero, pues estaba seguro de que no le pertenecía.

Al final de la campaña recibió una llamada de su secretaria que le decía que una empresa transportadora lo estaba buscando insistentemente, pues el mensajero había cometido un error y había consignado en su cuenta bancaria desde Bogotá la nómina de la sucursal que tenían en Cartagena. Él les dijo que entendía que ese dinero no era suyo y que sin ningún problema lo devolvería. Fueron al banco y aunque el gerente le dijo que legalmente no estaba obligado a devolver el dinero, él decidió devolver hasta el último centavo a la empresa.

Al terminar de contar el dinero el gerente de la empresa tomó uno de los fajos de dinero y se lo ofreció como recompensa por su honestidad. Él rehusó. Un funcionario del banco dijo:

—Se necesita ser bien estúpido, extremadamente idiota y bien tonto para hacer algo así.

A lo que este cristiano respondió:

—No, lo único que se necesita es ser honrado y temer a Dios.

¿Qué habrías hecho tú en una situación así? Muchos hoy consideran la honradez como un defecto, que impide que «te desarrolles», pero los hijos de Dios hacemos lo correcto independientemente de lo que el mundo diga. @Dios te dice hoy: «La honradez vale mucho para mí. Practícala sin importar lo que digan los demás».

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