Martes 03 de Mayo de 2022 | Matutina para Menores | ¿Por qué obedecer a Dios?

¿Por qué obedecer a Dios?

“Acontecerá que, si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra” (Deuteronomio 28:1).

¿Has pensado por qué Dios nos pide que seamos obedientes? Se tiende a pensar que al obedecer se pierde la diversión, y a creer que es mejor hacer lo que uno quiere que lo que te digan que debes hacer. Sin embargo, Dios estableció la obediencia desde el cielo, donde los ángeles seguían fielmente sus mandamientos. Ellos eran felices; no había nada que perturbara u ocasionara ningún problema; todo era armonía, paz y felicidad. Esto nos muestra que el plan ideal de Dios para nosotros también era que seamos obedientes siempre, para que fuéramos felices como eran todos en el cielo.

Tristemente, el pecado entró por la desobediencia, y todo se complicó. Pareciera que dan más ganas de ser desobediente, porque es más llamativo, por curiosidad, por autocomplacerse en el momento. Pero definitivamente quiero que sepas que nunca va a traer verdadera paz y gozo; normalmente esto trae lágrimas. Tan solo recuerda alguna de tus aventuras siendo deso­bediente. Puede ser que la hayas pasado bien en el momento, pero lo más probable es que el fin no fue tan bueno, ¿verdad?

Dios nos pide que seamos obedientes para bendecirnos, por nuestro bien, para darnos real felicidad que perdura. Otra razón por la que Dios quiere que obedezcas es para vencer al enemigo, porque cuando no obedecemos, nos convertimos en hijos “rebeldes” y eso no le agrada a él. Al obedecer, glorificamos el nombre de Dios porque le mostramos al universo que nos observa, que es posible ser fiel, a pesar de lo malo. Le mostramos que deseamos hacer su voluntad, seguir sus mandamientos y enseñanzas; y el Señor se regocija y celebra al ver que lo honramos siendo obedientes.

Finalmente, él quiere que seamos obedientes como él fue. Jesús buscaba obedecer a su Padre celestial en todo lo que hacía. Vivía en constante oración y le preguntaba si lo que iba a hacer le agradaba y si era su voluntad.

Imitar a Jesús ha de ser tu desafío cada día. Ver el rostro sonriente de papá, mamá, la abuela, el profesor y principalmente el de Jesús cuando eres obediente es la mejor recompensa que puedes recibir y que te da verdadero gozo y paz.

Nina

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