Martes 11 de Octubre de 2022 | Matutina para Jóvenes | La vara del pastor

La vara del pastor

«Tu vara y tu cayado me infundirán aliento». Salmo 23: 4, RV95

No, esta meditación no trata sobre la secta disidente denominada «La vara del pastor», sino que quiero llamar tu atención a estos instrumentos de defensa. Las ovejas son un blanco fácil para depredadores carnívoros como lobos, coyotes, zorros, perros y osos. Son muy vulnerables porque no tienen forma de protegerse a sí mismas más que juntarse en un grupo grande. Necesitan ayuda externa para sobrevivir. También tienen otros enemigos como los mismos seres humanos, los que se dedican a robar y asaltar. Además están las condiciones externas, el clima, los accidentes geográficos como los agrestes caminos y los desfiladeros.

Por eso, el pastor debe estar alerta para proteger a sus ovejas.

Los pastores contaban con dos elementos para preservar la vida de sus ovejas: la vara y el cayado. La vara es un garrote duro que mide entre 60 centímetros y un metro. Cuando David escribió el Salmo 23, probablemente estaba recordando el tiempo cuando él usó dicha vara. En 1 Samuel 17, David le cuenta a Saúl cómo él mataba a los leones y a los osos para proteger a las ovejas. Ese palo o vara era un arma defensiva.

Con ella se podía mantener a raya a los animales peligrosos y aún a los salteadores. Pero a la vez, la vara era un instrumento de dirección para mostrar el camino que se debía seguir, y también hacía de barrera. Una función más era la de disciplinar, ya que el pastor a veces se veía obligado a usarlo para corregir a sus ovejas. La acción disciplinaria del pastor puede parecer cruel, pero es necesaria.

El pastor también lleva un cayado. El cayado tiene un uso diferente. Este medía aproximadamente 2.5 metros de largo y remataba en una curvatura. Muchos de los senderos de Palestina se hallaban a lo largo de los lados escarpados por las montañas. Las ovejas podían resbalar y caer. Quedaban entonces en algún terreno estrecho más abajo. El pastor podía alcanzarla con la parte curva del cayado, levantarla y volverla a colocar en el sendero. De modo que la oveja instintivamente sentía el aliento al ver a su pastor con la vara y el cayado.

De la misma manera @Dios, nuestro Pastor, nos protege, nos guía y está listo para rescatarnos, pero también nos disciplina cuando lo necesitamos. En la vida cristiana precisamos ambas cosas: dirección y disciplina.

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