Martes 24 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | Sigan orando

Sigan orando

“Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando” (Rom. 12:12, NTV).

Cuando me mudé a Inglaterra, dejé de hornear pasteles por dos razones: primero, porque vivo sola y no tiene mucho sentido hacer uno entero solo para mí; segundo, porque el departamento en el que vivo tiene un horno eléctrico, no a gas. Lamentablemente, por más esfuerzo que se ponga, nada tiene el mismo sabor cuando se cocina en un horno eléctrico. Dejé que esta situación me amedrentara por varios años. Sin embargo, la semana pasada decidí hornear un pastel de limón y calabacín. (¡Sí! Leíste bien.) Compré todas las cosas necesarias y seguí las instrucciones de la receta. Luego de hornearlo por una hora, lo dejé enfriar lentamente. Aunque por fuera se veía espectacular, en cuanto corté la primera porción me di cuenta de que el pastel estaba totalmente “pasmado”. ¡Fue un fracaso categórico e insalvable! Mi hermana melliza me llamó al día siguiente y charlamos acerca de las razones por las que se pasma una torta. Nuestra conversación parecía un ping pong de preguntas y respuestas:

—¿Abriste la puerta del horno mientras se cocinaba?

—No.

—¿Te olvidaste de precalentar el horno?

—No.

—¿La dejaste enfriar cerca de una ventana o un lugar muy frío?

—No.

Finalmente, cuando agotamos todas las opciones obvias, mi hermana me dijo: “Leí por ahí que si el horno está muy caliente cuando colocas la fuente, no da tiempo a que las paredes de la torta se formen. Sin la estructura, la torta se pasma”. No sé si fue eso lo que hizo que mi torta se pasmara. Sin embargo, me quedé pensando en la importancia de tomar tiempo para formar la estructura; en que avanzar despacio es una bendición, no un castigo. A veces oramos y queremos que Dios resuelva el problema ya. Cuando no obtenemos el éxito o la liberación que esperábamos, nos preguntamos si Dios es realmente bueno y fiel. Sin embargo, puede ser que la bendición se demore para darnos tiempo a desarrollar un carácter que no se “pasmará” ante el peso del éxito. Mantén tu confianza en Dios. Aun la demora puede ser una bendición.

Señor, ¡gracias por oír cada una de mis oraciones! Cuando me sienta tentada a desistir y a dejar de orar, recuérdame que tú puedes bendecirme aun a través de la demora. ¡Es una oportunidad para crecer y fortalecer mi carácter!

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