Matutina para Adolescentes, Martes 06 de Julio de 2021

Nadie te entiende

“Nuestro Sumo Sacerdote puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó” (Heb. 4:15).

¿Alguna vez pensaste que nadie te entiende? La verdad es que nadie realmente te entiende. Puedes casarte con el amor de tu vida, tener al mejor de los pastores o incluso un amigo increíblemente comprensivo, pero nadie en este planeta te conoce a cabalidad.

Si intentas comunicar algo, se puede malinterpretar. Tus ideas chocan con las opiniones ajenas, y no parecen tan fuertes como tú crees. La genialidad de tus pensamientos se estrella contra un muro. Nadie entiende a la persona que hay en tu interior ni tus verdaderas intenciones.

Ahora imagina cómo se sintió el Hijo de Dios en esta tierra. Cuando estuvo en el Getsemaní, necesitó tiempo para orar y prepararse como el Cordero para el sacrificio, que quita el pecado del mundo, y les pidió a sus discípulos que oraran por él y se mantuvieran a su lado. Ellos le habían visto sanar enfermedades incurables, resucitar a los muertos e incluso cambiar el clima. ¡Es lógico pensar que ellos entendieron que cuando Jesús les pidió que estuvieran con él, era porque estaba desesperado! Sin embargo, los discípulos se acostaron a dormir mientras Jesús agonizaba de dolor. Cuando acudió de nuevo a sus amigos, los encontró dormidos, y le dijo a Pedro: “Simón, ¿estás durmiendo? ¿Ni siquiera una hora pudiste mantenerte despierto?” (Mar. 14:37). Jesús no estaba enojado con ellos, sino decepcionado. Su pregunta parece gritar: “¿No te das cuenta? ¿No me entiendes?”

La mayoría de los seguidores de Jesús no lo entendieron. ¿Te das cuenta de que no eres el único? Pero aquí es donde el asunto se pone bueno: Jesús es ahora tu defensor y él sí te entiende. Él pasó por lo mismo que tú. Cuando te sientas aislado, debes saber que él ya sufrió aislamiento. ¿Alguna vez te has sentido solo, rechazado o decepcionado? Jesús sabe cómo se sientes.

Y se pone aún más interesante. Cuando sabes que Jesús te entiende, comienzas a entender también a los demás. Jesús es el Maestro por excelencia en las relaciones humanas, así que, si estableces tu fundamento firme en él, comenzarás a tener relaciones firmes también con los demás de forma natural.

Te invito a dejar de pensar que nadie entiende y a convertirte en una persona que entiende a todos. No solo serás tú mismo, sino que serás tú mismo pero en Cristo. Eso marcará una gran diferencia en lo que eres y en la manera en que te ven los demás.

BP

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