
Potenciando el autocontrol con el Espíritu Santo
“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas” (Gálatas 5:22, 23).
¡Oigan, chicos y chicas! Vamos a hablar de algo súper clave: el autocontrol. El autocontrol es como ese superpoder que nos ayuda a no desviarnos cuando las distracciones y las tentaciones se cruzan en nuestro camino.
Déjame contarte la historia de Amy. Ella era como muchos de nosotros: a veces le costaba un montón no caer en cosas que sabía que la alejaban de sus metas. Pero un día, leyendo Gálatas 5:22 y 23, ese texto que nos habla de todas las virtudes geniales que el Espíritu desarrolla en nosotros, incluyendo el dominio propio, se dio cuenta de que necesitaba cambiar el juego. Con la ayuda del Espíritu Santo, empezó a marcar la diferencia en cómo vivía cada día. Con el tiempo, notó que su vida tomaba color y su fe se hacía más fuerte.
He aquí el truco: fíjate en qué partes de tu vida necesitas más autocontrol. Puede ser que necesites organizarte mejor, manejar las emociones o decir “no” a las tentaciones. Invita al Espíritu Santo para que sea tu coach en esto. Una oración puede ser un buen inicio para pedir esa fuerza extra.
Cambia tu modo de pensar, sé positivo y alinea tus ideas con lo que dice la Biblia sobre el autocontrol. Es como entrenar para una maratón: empieza con pasos chiquitos y ve subiendo el nivel poco a poco hasta que puedas resistir las tentaciones como un experto.
Cultivar el dominio propio con el Espíritu es como pasar de nivel en tu vida. Reconoce que lo necesitas, pídele ayuda al Señor, renueva tus pensamientos y ponte las pilas con la disciplina. ¡Verás cómo creces en esa virtud! Recuerda que tener autocontrol es una señal de que estás caminando con Dios y de que él está haciendo su obra en ti. Con la ayuda del Espíritu, ¡tú puedes!
Oración: Padre celestial, gracias por el don del Espíritu Santo, quien me ayuda a desarrollar el autocontrol.