Matutina para Adultos | Domingo 09 de Julio de 2023 | “El justo por su fe vivirá”

“El justo por su fe vivirá”

“Aquel cuya alma no es recta se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4).

El maestro de la clase bíblica preguntó a sus alumnos: “¿Cómo se salvó la gente del Antiguo Testamento?” Uno de los alumnos respondió: “Cumpliendo la ley”. “Correcto”, confirmó el maestro. Entre los presentes estaba el doctor Harry Ironside, conocido pastor y escritor. El doctor Ironside pidió la palabra y comentó: “Mi Biblia dice que por las obras de la ley nadie será salvo”. Otro estudiante añadió entonces: “Fueron salvados por los sacrificios que traían delante de Dios”. “¡Sí, eso es correcto!”, dijo el maestro. El doctor Ironside volvió a pedir la palabra: “Mi Biblia dice que la sangre de toros y machos cabríos no puede quitar el pecado”. El maestro de la clase miró directamente al doctor Ironside y lo apeló: “Bueno, díganos usted cómo se salvó la gente del Antiguo Testamento”. Y el doctor Ironside explicó que los creyentes de la época veterotestamentaria recibirán la salvación como la recibiremos nosotros: “por fe”.

De hecho, el texto que inspiró a Lutero es del Antiguo Testamento, aunque el insigne reformador acostumbraba a citar la versión de Romanos 1:16, y decía que ese pasaje le había abierto las puertas del paraíso. Varios siglos antes que Pablo, el profeta Habacuc había dicho: “Aquel cuya alma no es recta se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4). La palabra hebrea traducida como “fe” encierra la idea de “ ‘constancia’, ‘confiabilidad’ o ‘fidelidad’. Se usa aquí para describir la relación de uno con Dios. La confianza en Dios emana de la seguridad de que Dios guiará, protegerá y bendecirá a los que cumplen con su voluntad”.¹³⁰

No es que haya méritos en nuestra fe, puesto que todo el mérito radica en que el Señor es fiel en cumplir lo que nos ha prometido. Como bien dijo Elena de White, “no hay nada en la fe que la convierta en nuestro salvador. La fe no puede eliminar nuestra culpa. Cristo es el poder de Dios para salvación a todos los que creen. La justificación nos alcanza por los méritos de Jesucristo. Él pagó el precio de la redención del pecador. Pero solo mediante la fe en su sangre puede Jesús justificar al creyente” (Dios nos cuida, p. 320).

¿Tenemos ese tipo de fe? Todo el que participe de ella “vivirá”. Así será porque es lo que Dios ha prometido.

130 Francis D. Nichol, ed., Comentario bíblico adventista (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995), vol. 4, p. 1.075.

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