Matutina para Adultos | Sábado 02 de Septiembre de 2023 | “Yo te salvaré”

“Yo te salvaré”

“No temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré” (Jeremías 46:27).

Su empresa vale casi sesenta mil millones de dólares (en 2021), vivían en un modesto apartamento con su hija adolescente, llegan en bicicleta a su trabajo, y la revista Selecciones los llamó “la pareja que ayudó a salvar el mundo”. Estoy hablando de los doctores Uğur Şahin y Özlem Türeci, quienes junto a su equipo desarrollaron la vacuna contra el COVID-19 de BioNTech y de Pfizer.

Sahin y su equipo comenzaron a trabajar en la vacuna a principios del 2020, cuando la enfermedad comenzaba a expandirse desde China a todo el mundo. Al percatarse de que el asunto se convertiría en una pandemia, “los investigadores de la empresa con sede en Maguncia, Alemania, cancelaron sus vacaciones y arrancaron los trabajos de lo que llamarían ‘Proyecto velocidad de la luz’ ”.¹⁶³ Nadie puede negar que el trabajo de esta pareja ha salvado la vida de mucha gente. De acuerdo con Sahin, más que una oportunidad, fabricar la vacuna era un deber.

Hace dos mil años, junto a un pozo de la ciudad de Sicar, un grupo de samaritanos reconocían al verdadero Salvador del mundo: “Ya no creemos solamente por lo que has dicho, pues nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo” (Juan 4:42). Desde antes de su nacimiento, la obra del Señor había sido descrita en esta promesa: “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mat. 1:21). Jesús vino a salvarnos del peor virus: el del pecado. Aunque este virus lleva miles de años sembrando muerte y dolor en la familia humana, en Cristo, el poder del pecado ha sido destruido, puesto que él es “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

Jesús sí es el genuino Salvador. Su vida, muerte y resurrección constituyen el único antídoto eficaz contra el virus del mal. Sin importar cuán graves sean los síntomas del pecado en nuestra vida, en Cristo hay poder para curarnos.

Si sientes que tu vida espiritual se encuentra en condición crítica, al borde del coma, esta es la promesa de Dios para ti: “He aquí yo te salvaré” (Jer. 46:27).

163 Christopher F. Schuetze, “La pareja que ayudó a salvar el mundo”, Selecciones Reader´s Digest (noviembre de 2021), p. 70.

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