Matutina para Jóvenes | Domingo 19 de Enero de 2025 | La casa del enemigo

Matutina para Jóvenes | Domingo 19 de Enero de 2025 | La casa del enemigo

La casa del enemigo

“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8)

En su libro Hidden in Plain Sight [Escondido en plena vista], Mark Buchman narra la experiencia de una mujer cristiana que perdió a su único hijo durante el genocidio que asoló Ruanda en 1994. Consumida por el odio, buscó al Señor y le suplicó en repetidas ocasiones que le revelara la identidad del asesino de su hijo. Una noche, la mujer soñó con un camino hacia el cielo que pasaba por una casa. Al consultarle al Señor en el sueño, este le dijo: “Esa es la casa del asesino de tu hijo”.

Pasaron algunos días, y una noche la señora escuchó que golpeaban su puerta. Cuando abrió se encontró con un joven desconocido, pero de aproximadamente la misma edad que su difunto hijo. El joven pareció vacilar, pero finalmente reunió valor y le confesó: “Yo fui el que mató a su hijo, señora. Desde entonces no he tenido paz en mi corazón, así que aquí estoy. Vine a poner mi vida en sus manos. ¿Quiere matarme? Ya estoy muerto por dentro. ¿Quiere torturarme? Ya llevo el infierno mismo en mi mente. No sé qué hacer, haga usted conmigo lo que desee”.

¿Qué harías tú en semejante situación? Ante una situación tan excepcional, es difícil prever cómo reaccionaríamos. Aveces, lo que solicitamos en nuestras oraciones toma una dimensión diferente cuando se materializa ante nuestros ojos.

La mujer, que había suplicado por ese momento, se encontró en una encrucijada. En ese instante, comprendió que su verdadera necesidad era un hijo. Entonces le expresó al joven: “Solo te pediré una cosa: ven a vivir a mi casa, come la comida que le hubiera cocinado a mi hijo, vístete con las ropas que yo le hubiera confeccionado. Conviértete en el hijo que perdí”.

El mismo amor que Dios demostró en la cruz del Calvario, aquel que nos reconcilió con él a pesar de ser sus enemigos, tiene el poder de reconciliarnos unos a otros incluso en las situaciones más complicadas. Cultivar diariamente este amor en nuestros corazones es fundamental, pues no sabemos cuándo nos tocará estar frente a la casa de nuestro enemigo. Y si ese día fuese hoy, ¿tendrás tú el valor de entrar y perdonarlo?

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