
Lamento por una bata
“Por supuesto, la religión cristiana hace que nuestra vida sea mucho mejor, pero solo cuando uno está contento con lo que tiene” (1 Tim. 6:6)
En 1768, el filósofo francés Denis Diderot escribió un ensayo titulado Lamento por separarse de mi vieja bata, en el que cuenta cómo una bendición se trasnformó en maldición.
La historia cuenta que Diderot recibió como regalo una hermosa bata roja, confeccionada con la seda más fina de la época. Quedó deslumbrado por la prenda y la llevaba con alegría. No obstante, pronto se percató de que el resto de sus pertenencias parecían de mal gusto en comparación con la exquisita bata roja. Determinado a igualar el nivel de elegancia, decidió mejorar sus otras posesiones. Cambió su antiguo sillón de paja por uno tapizado en cuero marroquí, reemplazó su antiguo escritorio por uno mucho más elegante, y sustituyó los cuadros “viejos y feos” que antes disfrutaba por obras más nuevas y costosas. Este cambio de estilo llevó a otro, y poco tiempo después, Diderot se encontraba en bancarrota.
Angustiado, escribió: “Yo era el amo absoluto de mi vieja bata, pero me he convertido en esclavo de la nueva”. En 1988, Grant McCracken se inspiró en la experiencia de Diderot para acuñar la expresión “efecto Diderot”, que describe cómo la adquisición de una nueva posesión puede desencadenar una espiral de consumo que conduce a la ruina.
Hoy resulta fácil caer presa del “efecto Diderot”, pues con solo tocar unas cuantas veces la pantalla de tu teléfono puedes comprar casi cualquier cosa. Por eso hay tantas personas que luchan por superar la oniomanía (adicción a las compras) y el sobreendeudamiento.
Como a Dios le importa cada aspecto de nuestra vida, dejó en su Palabra consejos relacionados con las deudas, el dinero y nuestra actitud hacia los bienes materiales. En el versículo de hoy Pablo le dice a Timoteo que el cristianismo está íntimamente ligado a una actitud saludable hacia las posesiones. De allí que vivir contentos con lo que tenemos es una “gran ganancia” (NVI).
En la época del “solo se vive una vez” la palabra “contentamiento” no encuentra cabida en el léxico de muchos, pero vivir toda la vida endeudados es peor que tener que contentarse con lo que se tiene. ¿Qué camino escogerás tú? ¿Caerás presa del efecto Diderot o le pedirás a Dios que, mientras te encaminas hacia tus metas, te ayude a estar feliz con lo que hoy ya tienes?