Matutina para Jóvenes | Martes 01 de Abril de 2025 | Todo incluido

Matutina para Jóvenes | Martes 01 de Abril de 2025 | Todo incluido

Todo incluido

“A la hora del banquete mandó a su siervo a decirles a los invitados: “Vengan, porque ya todo está listo”” (Luc. 14:17, NVI)

Jamás olvidaré mi primera experiencia en un hotel de la categoría “todo incluido”. Tenía alrededor de quince años cuando mi madre anunció que nos dirigíamos a pasar un fin de semana en un evento ubicado en la costa norte de mi país. Durante la primera noche, decidimos cenar en el restaurante mexicano junto a un grupo de amigos que también participaban en el evento.

Al sentarnos a la mesa y recibir el menú, me quedé atónito. ¡Los precios eran exorbitantes! Y para complicar las cosas, una nota en el menú indicaba que “los precios están en dólares estadounidenses”. De inmediato, coloqué el menú sobre la mesa y aguardé a que mi madre me orientara sobre qué podría ordenar, ya que yo carecía de fondos propios.

Todos los comensales empezaron a pedir aperitivos, platos y bebidas, mientras yo miraba atónito y sacaba cuentas de cuánto iba a pagar cada uno. En eso mi madre me preguntó: “¿Y tú, por qué no pides nada?”. Le contesté que todo estaba caro y no quería perjudicar sus finanzas. Ella me dijo con una sonrisa: “Los precios son para los que no están hospedados aquí. Pide lo que quieras, todo está incluido”. Ya te puedes imaginar cómo comí aquella noche.

En la parábola de los invitados a la cena, Jesús compara el reino de Dios con un espléndido banquete al cual tanto tú como yo hemos sido invitados. ¿Y sabes cómo dice la invitación? “Ven, porque ya todo está listo”. ¡La invitación del evangelio es todo incluido!

Es lamentable que muchos nos estresamos preguntándonos cuánto nos costará la cena o qué tengo que hacer para “ganármela” y no disfrutamos de la vida cristiana. La Biblia es clara, Cristo “nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia” (Tito 3:5, NTV). Si tú y yo pudiésemos contribuir en lo más mínimo a nuestra salvación, ello significaría que la muerte de Cristo no basta para salvarnos (ver Gál. 2:21). Por eso, en lo que respecta a la salvación “nadie puede gloriarse de nada” (Efe. 2:9).

Hoy te invito a ver la salvación como lo que es: una invitación al mejor banquete del universo. ¿Y sabes qué es lo mejor? ¡Que ya está pago! Solo tienes que sentarte a la mesa y disfrutar lo que Dios ha preparado para ti.

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