Matutina para Jóvenes, Martes 27 de Abril de 2021

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Tengo paz – II

“Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).

Las noticias llegaron a Horacio Spafford y salió inmediatamente desde Chicago hacia Liverpool. Dwight Moody, el evangelista, dejó las reuniones en Inglaterra para ir a Liverpool a consolar a los apenados padres, que eran amigos suyos, y quedó complacido al escucharlos decir: “Todo está bien. Que la voluntad de Dios sea hecha”.

En un momento, Anna dijo: “Dios me dio cuatro hijas. Ahora me fueron quitadas, pero un día entenderé el porqué”.

En 1876, los Spafford hospedaron en su casa a Ira Sankey, el músico que acompañaba en las campañas a Dwight Moody. Fue allí que Horacio, inspirado en el primer telegrama de su esposa (que leímos la semana pasada), escribió las estrofas de este himno en conmemoración de la muerte de sus hijas.

Luego, el himno completo, con melodía compuesta por Philip Bliss, se publicó en 1876 y Bliss lo cantó por primera vez ante varios pastores.

Un mes más tarde, Bliss le envió un telegrama a Moody para contarle que pronto viajaría a Chicago pero, lamentablemente, Bliss y su esposa murieron en ese viaje por el desmoronamiento de un puente.

Seis trágicas muertes acompañan la historia de este himno. Aunque resulta imposible entender todo esto, podemos descansar en la esperanza de que “los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tes. 4:16) y, como Job, decir: “En él esperaré” (Job 13:15).

El mensaje ha inspirado a cientos de personas en momentos de aflicción.

No sé qué situación difícil te toca vivir hoy; si se debe a la pérdida de algún ser querido o a cualquier otra prueba. Te animo a que sigas confiando en Dios y a que te aferres a él.

Muchas otras tristezas pueden haber quedado escondidas a lo largo de la historia e himno de tu vida, pero aún en medio de las lágrimas y la incomprensión de algunas cosas, podemos elevar nuestras voces y pensamientos a Dios, pedirle que nos acompañe y agradecerle por adelantado por esa paz que él nos puede dar.

Una versión muy conocida de este himno es la de Wintley Phipps. Antes de cantarla, en uno de sus conciertos, él dijo: “Es en el silencioso crisol de tus sufrimientos personales y privados que tus sueños más nobles nacen, y se reciben los más grandiosos regalos de parte de Dios en compensación por lo que pasaste”.

Léelo otra vez y ora por eso hoy.

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