
Decisiones
“¡No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” (Rut 1:16)
Una de mis historias bíblicas preferidas es la de Rut, donde una forastera llegó a ser no solo parte del pueblo de Dios y de la genealogía del destacado rey David, sino también del propio Salvador (Mat. 1:5). Todo se originó a partir de una decisión en un momento crucial de la vida. Quizá estés familiarizado con la escena: Noemí decide regresar a Belén después de perderlo todo en Moab. Sus dos nueras optan por acompañarla, pero al enterarse de la falta de perspectivas de sustento y matrimonio en Belén, Orfa decide volver “a su país y a sus dioses” (Rut 1:15). Por otro lado, Rut elige permanecer con Noemí, unirse a su pueblo y adorar a su Dios.
Cuando evaluamos las elecciones de Orfa y Rut, es posible caer en la idea de que la decisión de acompañar a Noemí o regresar a Moab fue una cuestión moral; sin embargo, nada en el relato indica eso. Orfa no era malintencionada ni tenía la intención de causarle daño a Noemí. De hecho, tomó la decisión que la mayoría de nosotros habría tomado en su situación. Orfa eligió lo que consideraba mejor para su propio futuro y bienestar.
En cambio, Rut tomó una decisión excepcional. Optó por un camino que pocos habrían elegido: priorizó las necesidades de su suegra sobre las suyas propias. Booz elogia esta decisión de Rut en el segundo capítulo del libro, destacando lo que motivó a esta mujer extranjera: “Sé muy bien todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu marido, y también sé que dejaste a tus padres y a tu patria por venir a vivir con nosotros, que éramos gente desconocida para ti” (Rut 2:11).
Cada día, todos tomamos diversas decisiones, y la historia de Rut nos enseña que incluso aquellas que aparentemente carecen de implicaciones morales pueden transformar nuestras vidas de manera permanente. Rut tomó una decisión extraordinaria impulsada por el amor al prójimo. Como resultado, no solo transformó su propia vida, sino que también modificó por completo el rumbo de la historia humana.