
El enigma de Pigafetta
“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestra mente alcance sabiduría” (Sal. 90:12)
Cada vez que mi hermano Louis me visita, puedo ver de cerca los efectos del jet lag o desfase horario. Este fenómeno no es más que el impacto que experimenta el cuerpo humano debido al “cambio de hora” que se produce al realizar viajes largos.
Mi hermano, por ejemplo, vive en Japón, a trece o catorce horas de diferencia de Miami. Cuando él llega puedo ver cómo duerme de día y se desvela por las noches y siempre está cansado y con dolor de cabeza. Aunque los aviones han incrementado y “popularizado” el desface horario en las últimas décadas, la primera vez que alguien lo experimentó fue hace más de cinco siglos.
En 1522, cuando regresó a España la Expedición de Magallanes, los marineros se llevaron una gran sorpresa al darse cuenta de que “les faltaba un día”. Entre ellos estaba Antonio Pigafetta, cronista de la expedición y que había llevado un cuidadoso diario consignando los pormenores del viaje. Para su sorpresa, al desembarcar se encontró con que la fecha de su diario y la de España no coincidían. En España era el sábado 8 de septiembre, pero en su diario era el viernes 7 de septiembre.
Finalmente, fueron los astrónomos de la corte papal quienes aclararon el fenómeno. Explicaron que al viajar alrededor de la Tierra hacia el oeste, se “pierde” un día, y de manera inversa, si se circunnavegara la Tierra hacia el este, se “ganaría” un día. Durante la expedición, nadie pudo percatarse de este cambio porque se iban retrasando solo unos pocos minutos cada día.
De la misma manera, hay en nuestra vida hábitos, actitudes y compañías que tienen el efecto jet lag. En algunos casos nos hacen “ganar” tiempo, pero en otros casos, nos hacen “perder” el tiempo.
Así como Pigafetta, no nos damos cuenta de cuándo estamos “ganando” o “perdiendo” el tiempo; porque, al igual que los marineros de la expedición, todo ocurre unos pocos segundos a la vez. Piensa en las redes sociales o el tiempo que le dedicas a la lectura o al estudio. Cuando nos damos cuenta, ya hemos perdido valiosos meses, o incluso años.
Pigafetta y los marineros solo perdieron un día, en la actualidad el riesgo es mucho mayor. Convendría que dedicaras unos minutos a evaluar tranquilamente tu vida y, con la ayuda de Dios, procurar contar cuidadosamente los momentos de tu vida, tal y como lo sugiere David en el versículo de hoy.