Matutina para Menores | Lunes 05 de Junio de 2023 | El Representante del ejército celestial

El Representante del ejército celestial

“El jefe del ejército del Señor le contestó: ‘Descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado’. Y Josué le obedeció” (Josué 5:15).

El Hijo de Dios visitó a Abraham junto a dos ángeles. Se presentó como un peregrino porque Abraham era un peregrino (Gén. 18:1-8). Se presentó a Jacob como un luchador porque Jacob había intentado alcanzar todas sus metas luchando (Gén. 32:24-29). En esta ocasión, el Hijo de Dios se presentó como el Gran General, el Príncipe del ejército del Cielo.

Dios se presenta a cada persona de tal forma que llama nuestra atención según nuestros intereses o nuestra profesión. Cuando eso ocurre, pronto vamos a descubrir que él es el mejor en cualquier área de la vida y siempre vamos a aprender de él si estamos dispuestos a adorarlo como hizo Josué.

La primera reacción de Josué fue de temor, pensó que podía ser un enemigo, y preguntó si era del pueblo o no. Entonces escuchó la sorpresiva respuesta: “Ni lo uno ni lo otro. Vengo como jefe del ejército del Señor”. Josué se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y le preguntó: “¿Qué le manda mi Señor a este siervo suyo?” (vers. 14).

En teoría, nunca, bajo ninguna circunstancia, un general de un ejército debe ponerse de rodillas. En el contexto militar eso representa rendirse. Pero Josué, con toda su experiencia militar de más de cuarenta años, reconoció que el Hijo de Dios sabía más que él; Josué era general de hombres improvisados, pero el visitante era el General de las huestes celestiales. ¡Con eso bastaba para adorarlo! Además, podía aprender de él y recordar que cualquier triunfo sería el resultado de depender y confiar en Dios.

Ese día Josué reconoció que para ser un victorioso, él tenía que ocupar la segunda posición. Si quieres tener éxito en cualquier actividad, siempre te irá bien si le das el primer lugar de tu vida a Dios.

Hay un mensaje especial para ti:  Martes 03 de Mayo de 2022 | Matutina para Menores | ¿Por qué obedecer a Dios?
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