
Siete minutos para la victoria
«Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe». 1 Juan 5:4.
Gabriela Andersen-Schiess era una corredora profesional. A ella le gustaba participar en competencias y ganó varias. Sin embargo, fue mundialmente conocida por otro tipo de récord: llegó en último lugar en una competencia en la ciudad de Los Ángeles, en 1984. Gabriela no se sintió bien durante la carrera y tardó siete minutos para concluirla parte final, de tan solo 500 metros. Sentía dolor en las piernas y comenzó a caminar. Todos los demás participantes ya habían pasado la línea de llegada y ella podría haber desistido, pero siguió hasta la meta, incluso con mucha dificultad.
La corredora llegó en último lugar ese día, pero todas las personas presentes vieron su esfuerzo y la aplaudieron cuando concluyó la competencia.
Ser el último en una competencia ciertamente nos deja tristes, pero esta histona nos enseña que podemos aprender también con las derrotas, porque siempre hay personas que nos apoyan. Lo más importante es seguir, incluso ante las dificultades.
Varios líderes de la Biblia pasaron por problemas y no desistieron porque sabían que, durante toda la carrera de la vida, Dios está a nuestro lado. Él nos cuida.
MI ORACIÓN: QUERIDO DIOS, QUE INCLUSO EN LAS DERROTAS PUEDA SENTIR TU ABRAZO AYUDÁNDOME
Charla con tu familia acerca de situaciones en las que te sentiste derrotado y otras en las que te sentiste victorioso.
DERROTA: Cuando se pierde; lo contrario a la victoria. Cuando eso sucede, surge ese sentimiento de tristeza por haber perdido, pero pasa.