Matutina para Mujeres, Domingo 18 de Julio de 2021

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El desafío de criar hijas

“Cumplan sus leyes y mandamientos que yo les doy en este día, y les irá bien a ustedes y a sus descendientes, y vivirán muchos años en el país que el Señor su Dios les va a dar para siempre” (Deut. 4:40).

A pesar de los intentos de muchas personas por dignificar a la mujer, todavía en algunos lugares el nacimiento de una niña no se recibe con la misma algarabía que el nacimiento de un niño. Por mu­chos años, las mujeres, aun siendo niñas, han tenido que enfrentar la dureza de una vida que les ha dado poco y les ha exigido casi todo: trabajo arduo, analfabetismo, problemas de salud e indefensión cuando sus derechos a una vida digna les han sido arrebatados. Sin embargo, se han levantado voces y se han orquestado movimientos para rescatar y devolver a la mujer su dere­cho a la dignidad. 

En muchos ámbitos de la sociedad, la cuestión de los derechos de la mujer está tomando una relevancia significativa, y podríamos aplaudir por eso. No obstante, al mismo tiempo se han generado nuevas expectativas para ellas, que las han llevado a enfrentarse a nuevos retos que les exigen respon­sabilidad, sentido común y sabiduría. 

Los padres que han sido bendecidos con el nacimiento de una hija tienen un gran privilegio y, al mismo tiempo, un gran desafío. En ellos recae la tarea de criar a un ser humano para un mundo donde es urgente una convivencia saludable y armoniosa entre hombres y mujeres. Si bien es cierto que la mu­jer debe defender sus derechos, también es cierto que debe hacerlo desde su propia trinchera, sin atropellar los derechos de los varones. La confrontación, la usurpación de roles y la violencia solo desencadenan una lucha de poder que provoca caos social y pérdida de identidad en ambos sexos. 

En ocasiones, me asusta ver a las chicas asumiendo actitudes masculinas; son rudas y desafiantes, como si esto les permitiera tener acceso al mundo social y laboral que por siglos ha sido del dominio masculino.

Querida amiga que eres madre, es necesario mostrar, modelar y personi­ficar frente a nuestras niñas el modelo de mujer creado por Dios en el Edén. Las cualidades femeninas, la ternura, la bondad, la gracia, la simpatía, la crea­tividad y la sensibilidad, complementadas con las virtudes masculinas, per­miten que las relaciones interpersonales sean positivas y satisfactorias, a la vez que se honra al Creador.

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