Matutina para Mujeres | Jueves 11 de diciembre de 2025 | Es mejor cantar

Matutina para Mujeres | Jueves 11 de diciembre de 2025 | Es mejor cantar

Matutina para Mujeres

«Cuando comenzaron a cantar y a dar alabanzas, el Señor hizo que los ejércitos de Amón, de Moab y del monte Seir comenzaran a luchar entre sí» (2 Crónicas 20:22).

Aquel domingo de mañana no aguanté más y solté el llanto. El fin de semana había sido muy difícil,

estábamos librando una dura batalla contra el enemigo. Subí a mi cuarto y me arrodillé sobre un gusanito que uso como tapete de oración. Inmediatamente descubrí que no sabía qué decir y mi corazón temblaba por el miedo. De pronto, entre sollozos y palabras entrecortadas, comenzaron a salir notas de himnos. Uno tras otro, como si se tratara de un popurrí previamente preparado, venían a mi mente cantos que hablaban acerca de que, en medio del dolor, es mejor cantar. Fue inmediato el cambio que mi ser experimentó aún estando de rodillas. Mis palpitaciones tomaron su ritmo normal, las lágrimas ya no salían y mi voz ahora era firme. El miedo había desaparecido. Cuando me levanté, tenía paz en mi corazón porque sabía que Dios peleaba nuestra batalla.

Cierto día, llegó la noticia de que los hombres de Moab y Amón iban a atacar al pueblo de Dios que era liderado por el rey Josafat. Aquel ejército era grande y el rey tuvo miedo (2 Crónicas 20:3). El miedo es un sentimiento que puede llegar, en cualquier momento y por diversas situaciones, al hogar. Y no está mal sentir miedo, ya que es ahí cuando entregamos toda nuestra debilidad en manos del Señor. Josafat humilló su corazón al Señor y pidió su ayuda.

En respuesta, el Señor le dijo: «Ustedes ni siquiera tendrán que luchar. Tomen sus posiciones; luego quédense quietos y observen la victoria del Señor. Él está con ustedes, pueblo de Judá y de Jerusalén. No tengan miedo ni se desalienten. ¡Salgan mañana contra ellos, porque el Señor está con ustedes!» (2 Crónicas

20:17). Con esa confianza, Josafat pidió que un grupo especial entonara cantos mientras los hombres de guerra salían a la batalla. Cuando los cantos comenzaron a escucharse, sucedió lo que leímos en el versículo de hoy. ¡Qué maravilla!

Querida amiga, cantar en medio de circunstancias adversas no es fácil. No obstante si lo intentas, sentirás cómo el Señor pelea por ti y gana la batalla. Canta y tus penas se irán porque, en medio del dolor, es mejor cantar.

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