Matutina para Mujeres | Sábado 15 de Febrero de 2025 | Murmuraciones

Matutina para Mujeres | Sábado 15 de Febrero de 2025 | Murmuraciones

Murmuraciones

“Así que Miriam permaneció fuera del campamento durante siete días, y el pueblo esperó hasta que la trajeron para continuar su viaje” (Números 12:15).

“¿Por qué se atreven a hablar mal de mi siervo Moisés?” Imagínate que Dios mismo te hace esa pregunta. Quizás yo hubiera caído desmayada del miedo. Así se sintieron Aarón y Miriam cuando Dios los cuestionó respecto a sus comentarios de envidia hacia su hermano Moisés. No sabemos cuánto tiempo llevaban con esa inconformidad, pero puedo imaginar que su celo no tuvo origen en esa plática de Números 12, sino que venían alimentando los sentimientos negativos de murmuración desde antes. Se preguntaban: ¿Por qué Dios habla con él y no con nosotros?

En la actualidad, es probable que escuches murmuraciones respecto a ciertas personas, líderes religiosos e inclusive entre familias. En estos casos, ¿qué haces? ¿Te unes a ellos? Queda muy claro en este registro bíblico que a Dios no le gustan para nada las murmuraciones. A Miriam le sobrevino el peor castigo que una persona podría recibir en la antigüedad: la lepra. No podemos afirmar la razón por la que Aarón no recibió el castigo, pero dado que como mujeres estamos dotadas de muchas más palabras que los hombres, podríamos intuir, sin intención de afirmar, que fue Miriam quien comenzó con las inconformidades.

Moisés y Dios eran tan amigos que podemos ver, en algunas ocasiones, a Moisés aconsejando a Dios para no destruir al pueblo y Dios lo escuchaba. Pero, en esta ocasión, cuando Moisés pidió que sanara a Miriam, Dios no se arrepintió del castigo que le había sido impuesto y la dejó fuera del campamento por siete días. Es importante resaltar que durante el tiempo que Miriam estuvo exiliada del campamento, el pueblo que estaba de camino a la tierra de Canaán no quiso continuar el viaje. Cumplida la semana del castigo, Miriam regresó y el pueblo levantó sus tiendas y se marcharon.

No es muy diferente en nuestro tiempo. Con tristeza se observan iglesias que, en su marcha hacia la patria celestial, detienen el recorrido, se estancan y no avanzan. Los motivos son los mismos: murmuraciones, celos y envidias. Mientras los miembros de las congregaciones sigan con estas costumbres, su marcha seguirá estancada.

Querida amiga, pidamos a Dios que nos ayude a sacar de nuestro corazón todo tipo de murmuraciones que nos estén impidiendo avanzar hacia la patria celestial. Que todas las palabras que salgan de nuestra boca sean un canal de bendición y no un muro de murmuración.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Yanet

    ya no envirán las matutinas?

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