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Las teclas del Señor
“Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos” (1 Corintios 12:4).
El número de teclas varía dependiendo de su fabricante y su modelo. Pero llámese, piano, teclado, órgano o el imponente piano de cola, todas estaremos de acuerdo en que esas teclas blancas y negras, ejecutadas por manos artistas, producen prodigiosos sonidos y fascinantes melodías. No podríamos lograr tal resultado con una sola tecla. Es el conjunto de ellas lo que hace emerger del aparato musical a nuestros oídos, obras que nos roban un suspiro.
Eso es precisamente lo que somos en las manos del gran Artista. Él proveyó a cada una con sonidos distintos, sonidos únicos y especiales, que nos hacen diferentes e indispensables para llevar a cabo su obra maestra, que consiste en mostrar su amor a la humanidad. Piensa en el don del cual el Espíritu Santo te ha provisto. ¿Lo tienes en mente? Ahora, piensa qué tan afinado y qué tan fuerte está sonando. ¿Te gusta tu respuesta? El apóstol Pablo es claro cuando dice que no todos tenemos el mismo don. Y, sin embargo, todos somos piezas claves en la obra del Señor. ¿Qué sentido tendría que todos tuviéramos el mismo don?
En ocasiones, pasamos nuestra vida comparando o compitiendo con los dones de otras personas y descuidamos el propio por estar pendiente de los demás. Cantar, predicar y dar estudios bíblicos no son los únicos tres dones que existen en el mundo. ¿Sabes brindar una sonrisa franca? ¿Puedes escuchar con atención y dar un buen consejo? ¿Te gozas en orar por otros? ¿Visitas a los enfermos? ¿Eres paciente con los niños? ¿Disfrutas invitar a las personas a comer a tu casa el sábado? ¿Atiendes la necesidad de alguna persona de la tercera edad? Si respondiste positivamente a alguna de estas preguntas, entonces tienes un don.
Repasemos juntas la escala musical: “Yo soy un Do, tú eres un Re, él es un Mi y ella un Mi bemol”. Dios, el gran Artista, toca el piano y ejecuta bellas melodías. No quieras ser un Do como yo, ni un Re, como él. Con la nota que te ha tocado ser, así eres útil en la sinfonía del Creador. “Nosotras somos un Fa, ustedes son un Sol, ellos son un La y ellas un Si bemol. DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI, el Creador nos hizo así: escalas arriba, escalas abajo, sostenidos y bemoles. Todas somos importantes, haz que suenen hoy tus dones. Sea uno, sean dos, sean chiquitos o grandotes, ponlos siempre al servicio del Señor”.