Miércoles 09 de Marzo de 2022 | Matutina para Jóvenes | Ropas de salvación

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Ropas de salvación

«En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios: porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia». Isaías 61: 10, RV95

Isaías utiliza la metáfora de ser vestidos con ropas para presentar la salvación. Esto contrasta con la desnudez que caracterizó la caída. Estas vestiduras de salvación que el profeta menciona han sido confeccionadas en el cielo y tenemos acceso a ellas gracias a la muerte de Cristo Jesús. Pero la adquisición de esta maravillosa vestidura que Cristo nos ofrece requiere el reconocimiento de nuestra propia pecaminosidad, impotencia e indignidad. En otras palabras: un arrepentimiento sincero.

Era el momento culminante de la predicación de esa noche. El evangelista estaba a punto de hacer el llamado para que los asistentes tomaran la decisión más importante de su vida: aceptar la salvación. De pronto, un hombre visiblemente borracho comenzó a caminar por el pasillo central del templo hacia la plataforma. El predicador miró hacia todos lados buscando la ayuda de los diáconos. Pero era demasiado tarde, el borracho llegó hasta donde él se encontraba, le arrebató el micrófono de las manos y tambaleándose comenzó a hablar:

—Lo que este señor acaba de decir en esta noche aquí es la purísima verdad. Todos los seres humanos estamos perdidos y necesitamos ayuda, no hay duda, no hay duda de eso. Por lo tanto, señores, háganle caso a este hombre, que bien ha hablado, porque de otra manera lo que nos espera es candela. He dicho.

Entonces le devolvió el micrófono al predicador y salió dando tumbos del lugar. El auditorio quedó en silencio. Entonces los presentes comenzaron a caminar hacia la plataforma. Al otro día, el evangelista se llevó una gran sorpresa, el borracho de la noche anterior estaba sentado en la primera fila de las bancas, visiblemente apenado. Cuando terminó la exposición de la noche, una dama se acercó al expositor y le dijo:

—Pastor, mi esposo es el borracho de anoche, llevo más de veinte años orando por él para que se convierta. Él está aquí y quiere pedirle disculpas.

Casi sin levantar la mirada, aquel hombre se excusó por lo que había hecho en la noche anterior y entonces dijo lo que no había dicho en veinte años:

—Yo soy la primera persona que necesita ayuda, necesito a Jesús. Por favor ayúdenme.

Al finalizar las conferencias, aquel hombre fue bautizado. Hoy es un miembro activo en aquella congregación. ¿Te gustaría a ti vestirte con las ropas celestiales de la salvación? Hoy @Dios te dice: «Ven a mí y te revestiré con mi justicia y perdón».

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