Miércoles 26 de Octubre de 2022 | Matutina para Mujeres | Más de lo que puedo soportar

Más de lo que puedo soportar

“Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir” (1 Cor. 10:13, NTV).

“No te preocupes. Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar”. Estoy segura de que alguna vez alguien te dijo estas palabras y que probablemente tú también las dijiste. Pero, lamentablemente, con las mejores intenciones del mundo, tendemos a sacar estas palabras de contexto y generar mucho dolor. El apóstol Pablo, en su primera carta a los corintios, declaró que Dios nos dará una salida para enfrentar cualquier tentación. Cuando se trata de las tentaciones, siempre podemos elegir. Dios siempre nos da una alternativa, una vía de escape. Sin embargo, cuando se trata del dolor y de la tragedia, no podemos elegir. Nadie elige perder a un hijo, recibir un diagnóstico devastador, o ser abandonada. Cuando se trata del dolor, Dios no promete librarnos, sino acompañarnos.

Cuando le decimos a alguien que está sufriendo: “Dios nunca nos da más de lo que podemos soportar”, le estamos dando una curita, un apósito. El problema es que, muchas veces, la persona se está desangrando. Jesús nos da un mejor ejemplo. Él expresó su angustia con claridad, tanto a sus discípulos como al Padre. Presta atención a lo cargadas de emoción que están las palabras que Cristo usa: “Es tal la angustia que me invade, que me siento morir” (Mat. 26:38, NVI); “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (27:46, NTV). Lamentablemente, cuando hoy alguien habla de esta manera, sospechamos que ha perdido la fe y la confianza en Dios.

Sin lugar a dudas, enfrentaremos situaciones que no podremos soportar sin la ayuda de Dios y de los demás. En momentos así, no necesitaremos que alguien censure nuestra voz de lamento (como hicieron los amigos de Job), sino a alguien que nos escuche y nos acompañe. Cuando “la vida se vuelve insoportable, debemos estar dispuestos a caminar uno al lado del otro”, escribe Michael Hidalgo en su artículo “Yes, God Will Give You More Than You Can Handle” para Relevant Magazine. “Cuando hacemos esto, le ponemos carne y hueso a Jesús. Podemos estar juntos en medio del sufrimiento, ayudándonos mutuamente a soportar el peso”, agrega. Tenemos la oportunidad y el privilegio de compartir el dolor. Hablemos menos, ¡abracemos más!

Señor, ayúdame a no huir del dolor y la ansiedad ajena, a no intentar simplificarla o descartarla. Quiero estar dispuesta a transitar el dolor de las personas que amo. Dame inteligencia emocional para escoger mis palabras y acciones con sabiduría.

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