Desconfiemos de nosotros mismos y clamemos a Dios – 17 de marzo
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, mis rebeliones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.Salmos 32:5.
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, mis rebeliones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.Salmos 32:5.
Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.Hebreos 7:24-25.
“Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré”.Génesis 22:2.
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.1 Pedro 4:10.
Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.Hebreos 4:15.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.Juan 14:6.