Engañados – 9 de enero
Génesis 3:1-6.
Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa.Isaías 52:1.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.Isaías 57:15.
Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios... Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.Ezequiel 28:14, 15.
Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.Nehemías 2:4, 5.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:16.
Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?... Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.Zacarías 4:12, 14.