Transformados por la contemplación – 13 de agosto
Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.2 Corintios 3:18.
Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.2 Corintios 3:18.
De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.Salmos 119:104.
Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.1 Corintios 10:33.
El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres.1 Corintios 3:20, 21.
Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios.1 Corintios 10:31.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.2 Corintios 5:17.
Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.2 Corintios 7:1.