Envejecer airosamente – 29 de junio
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.Salmos 71:9.
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.Salmos 71:9.
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.Hechos 4:11, 12.
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.2 Corintios 4:6.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Efesios 4:32.
Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.Proverbios 1:19.
Oyó Abrahán mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.Génesis 26:5.
Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.Jeremías 8:20.