Sábado 12 de Marzo de 2022 | Matutina para Mujeres | ¿Y si me equivoco?

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¿Y si me equivoco?

Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición” (Gén. 12:2, NVI).

Cada vez que pensaba en la decisión que debía tomar, se me estrujaba el estómago. Aunque debía elegir entre dos buenas opciones, sabía que esta decisión cambiaría mi vida. Oraba incesantemente, pero no sentía paz. La mentira que alimentaba mi miedo era creer que si no tomaba una decisión perfecta, arruinaría para siempre el plan de Dios para mi vida.

Si me equivoco, ¿arruino el plan de Dios? ¿Son mis errores más poderosos que su misericordia? Dios no es un dictador, sentado en el cielo, que pretende que atravesemos en puntillas de pie un campo minado para descubrir su voluntad. Cuando damos un paso en falso, cuando nos equivocamos, el plan de Dios no vuela en pedazos. Como dice el abogado y autor Bob Goff en su libro Love Does [El amor hace], “Dios no nos quiere más cuando somos exitosos, ni menos cuando fallamos. Él se deleita en nuestros intentos”. Dios es un Padre que enseña a un niño a caminar. Cuando nos tropezamos, él nos sacude las rodillas, nos besa las heridas y nos ayuda a continuar.

La Biblia está llena de historias de lo que Dios hace para redimir nuestros errores, y aun nuestra rebeldía. Cuando Abraham y Sara dudaron de la promesa y decidieron tener un hijo a través de su sierva Agar, Dios no los abandonó. Por supuesto que hubo consecuencias dolorosas. Pero, aun así, Dios cumplió su plan. ¡Dios es más poderoso que nuestras equivocaciones! Cuando el rey David asesinó a Urías para quedarse con su esposa, Dios no lo abandonó tampoco. Cuando David pidió perdón, Dios redimió su rebeldía.

No estoy abogando para que cometamos errores innecesarios o pasemos por sufrimientos que podríamos evitar. Tampoco estoy intentando darte una excusa para que tomes malas decisiones, o que+ desobedezcas a Dios deliberadamente. Lo que sí estoy diciendo es que no necesitamos vivir en continuo estado de pánico. El cumplimiento del plan de Dios para tu vida no depende solo de ti, ni de tu capacidad de tomar decisiones perfectas todo el tiempo. En medio de tus errores, Dios sigue al control. En las palabras de Lisa Bevere, en Without Rival [Sin rival], “si crees que has arruinado el plan de Dios para tu vida, descansa en esto: Tú, mi hermosa amiga, no eres tan poderosa”.

Jesús, gracias porque tu misericordia es más poderosa que mis errores.

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