Sábado 18 de Junio de 2022 | Matutina para Adolescentes | La primera mujer americana en el espacio

La primera mujer americana en el espacio

“El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada. Recompénsenla por todo lo que ha hecho. Que sus obras declaren en público su alabanza” (Proverbios 31:30, 31, NTV).

Las mujeres han estado compitiendo con los hombres por trabajos desde… quién sabe cuándo. Hoy compiten como músicos profesionales, directoras ejecutivas, diseñadoras de moda y atletas. Mujeres como Danica Patrick han competido y ganado en concursos deportivos contra los hombres. Fue la primera mujer en ganar una carrera profesional de automóviles.

En este día, en 1983, la doctora Sally Ride se convirtió en la primera mujer americana en viajar al espacio, y lo hizo en la segunda misión del transbordador espacial Challenger. Astrofísica de la Universidad de Stanford, su trabajo en la misión de seis días fue manejar el brazo robótico del transbordador, que ella había ayudado a diseñar.

Veinte años antes, casi el mismo día, una cosmonauta de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética llamada Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer que viajó al espacio. Estados Unidos había examinado a un grupo de mujeres piloto en 1959 y 1960 para su posible formación como astronautas pero, posteriormente, decidió limitar las misiones espaciales a los hombres. Sin embargo, en 1978, la NASA cambió finalmente su política y anunció que había aprobado que seis mujeres se convirtieran en las primeras astronautas de su programa espacial. Las nuevas astronautas fueron elegidas entre unas 3.000 candidatas originales. Entre las seis estaba Sally Ride, que estableció un nuevo récord espacial en 1996. Permaneció en el espacio más tiempo que ninguna mujer antes: 188 días. Es decir, más de medio año. La mayoría de la gente ni siquiera puede estar de vacaciones en la playa tanto tiempo, y ella lo hizo orbitando la Tierra en la estación espacial rusa Mir.

Queridas mujeres (adolescentes, jóvenes, niñas), piensen: ¿Qué quieren obtener en la vida? ¿Conocimiento científico? ¿Encanto? ¿Habilidad musical? ¿Belleza? ¿Destreza atlética? ¿Poder político?

Salomón nos advirtió que el encanto puede ser engañoso y la belleza al fin se desvanecerá, pero aquellos que aprenden a amar y servir a Dios merecen los verdaderos lugares de honor en nuestra sociedad. Porque la honestidad y la fidelidad acompañan todo lo que hacen, merecen los trabajos más prestigiosos y los lugares más honrados en nuestra sociedad. Haríamos bien en tener más mujeres como ellas en nuestras pistas de carreras, en nuestros transbordadores espaciales y en todas partes.

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