Viernes 08 de Abril de 2022 | Matutina para Adolescentes | Nace Siddhartha Gautama

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Nace Siddhartha Gautama

“De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajoel cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cualpodamos ser salvos” (Hechos 4:12, NVI).

Desde la creación del mundo, la religión siempre ha sido una parte importante de la vida. Parece que todo el mundo necesita creer en un poder superior al cual adorar y servir. Los musulmanes tienen a Alá. Los chinos tienen a Confucio. Los cristianos tienen a Jesús. Algunos, como los ateos, afirman que no adoran nada, pero ellos también tienen un dios. Es el hombre mismo o, posiblemente, la idea de lo que el hombre puede lograr.

Todos los años, en este día, los budistas celebran el nacimiento de ­Siddhartha Gautama, el fundador del budismo. Vivió en la India entre los años 563 y 483 a.C. Antes de convertirse en Buda, nació como el príncipe Siddhartha entre el pueblo Sakia de lo que hoy son Nepal e India. El día que nació, los hombres santos predijeron que se convertiría en un gran rey o en un buda, que es un maestro muy iluminado. Siddhartha fue criado con gran lujo y, a los 29 años, dejó el palacio para convertirse en un monje errante.

Luego de estudio y meditación con los grandes maestros, se dedicó a la meditación y al ayuno; y finalmente, se convirtió en Buda. Durante el resto de su vida, Buda reunió discípulos. Murió a los 80 años; y hoy su religión se ha extendido por la India, el sudeste asiático, China, Corea, Japón y Estados Unidos. Se calcula que hay 350 millones de personas en 100 naciones que adhieren a las creencias y las prácticas budistas.

La mayoría de las personas que adoran a Buda tiene un pequeño ídolo o una imagen de él en sus casas. Los adventistas, en cambio, no adoramos imágenes, objetos o personas. ¿Por qué? Porque Dios ha dicho que su pueblo no debe adorar a ningún dios, ni imágenes de esos dioses. Solo debemos adorarlo a él. Los adventistas conocemos esto como el primero y el segundo de los Diez Mandamientos de Éxodo 20; pero ¿has considerado alguna vez el primer versículo de este famoso capítulo?

Dios empieza estos Mandamientos identificándose como el Salvador de su pueblo, que lo sacó de la esclavitud en Egipto. Al comenzar su Ley de esta manera, es como si dijera: “Cuando me vean como el Dios verdadero, real, poderoso y amoroso que los salvó de la esclavitud que los atenazaba, no querrán tener otros dioses aparte de mí. No querrán adorar imágenes de ellos”.

Los adventistas adoramos a Dios y solo a Dios porque él es el único que nos amó primero e hizo lo que fuera necesario para salvarnos.

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