Viernes 30 de Septiembre de 2022 | Matutina para Jóvenes | No hay reversa

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No hay reversa

«Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma». Hebreos 10: 39

Uno de los mentores espirituales que tuve al iniciar la vida cristiana me repetía constantemente: «Nacer de nuevo es nacer sin reversa». De esa manera, él me alentaba a no retroceder en la vida cristiana, ni siquiera en mis pensamientos.

Muchas de las expresiones que utilizamos en castellano tienen un origen de lo más llamativo. Algunas nacieron como consecuencia de la tradición oral y, otras, como consecuencia de determinados acontecimientos históricos que marcaron un antes y un después en la forma de entender la vida, la guerra o las relaciones personales. Una de ellas es la frase «quemar las naves», que es sinónimo de lanzarse de lleno a alcanzar una meta, renunciando a la posibilidad de dar marcha atrás ante un eventual fracaso. La versión más creíble sobre el nacimiento de la expresión «quemar las naves» tiene su origen en el siglo III antes de Cristo, tal y como refleja Manuel Campuzano en su libro Alejandro Magno: La excelencia desde el liderazgo.

Al parecer, fue el rey de Macedonia quien dio vida a esta expresión a partir de una maniobra militar. Al llegar a la costa Fenicia, Alejandro Magno observó que sus enemigos le triplicaban en número y que su tropa se veía derrotada antes de pisar el campo de batalla. Alejandro Magno desembarcó e inmediatamente mandó a quemar todas las naves. Luego, el líder macedonio reunió a sus hombres y les dijo: «Observad cómo se queman los barcos. Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente.

Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos.

¡Qué sabio mi mentor espiritual cuando me decía que el cristiano no tiene reversa! @Dios dice en el pasaje de hoy: «Los que retroceden no alcanzarán la vida eterna. Yo deseo que tú seas de los que avanzan hacia la victoria eterna».

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