Vivir abundantemente – 23 de febrero

Vivir abundantemente – 23 de febrero

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.

No puede haber cosa tal como una vida estrecha para toda alma relacionada con Cristo. Los que aman a Jesús con mente, alma y corazón, y a su prójimo como a sí mismos, tienen un amplio campo para usar su habilidad e influencia. Ningún talento debe usarse para la complacencia propia. El yo debe morir y nuestras vidas deben estar escondidas con Cristo en Dios…

El Señor quisiera que avaluáramos nuestras almas según la estimación—hasta donde lo comprendamos—que Cristo les asignó … Jesús murió para poder redimir al hombre de la ruina eterna. Debemos, pues, considerarnos como una propiedad adquirida. “No sois vuestros”. “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1 Corintios 6:19, 20. Todas las facultades de la mente, del alma y del cuerpo son del Señor. Nuestro tiempo le pertenece. Debemos ponernos en las mejores condiciones posibles para hacer su servicio, manteniéndonos constantemente en relación con Cristo y considerando diariamente el costoso sacrificio hecho por nosotros para que fuéramos hechos justicia de Dios en él. Así hemos de crecer hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús…

El mirar continuamente a Jesús vivificará al alma en Dios … Jesús declara: … “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Mateo 28:18. ¿Para qué? Para poder dar dones a los hombres, para que ellos puedan poner todas sus facultades a su servicio para dar a conocer el maravilloso amor con el cual él nos amó…

Cuando estimemos nuestros talentos a la luz de la cruz del Calvario, de tal manera viviremos para Cristo y dejaremos brillar nuestra luz delante de los hombres que nuestras vidas nunca más nos parecerán estrechas.—Carta 23, 1890.


Libro: En los Lugares Celestiales | Fecha: 23 de febrero

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