Domingo 06 de Febrero de 2022 | Matutina para Adolescentes | Misioneros pioneros

Misioneros pioneros

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19, 20, NVI).

Adoniram Judson fue uno de los primeros misioneros de éxito de la era moderna. Desde el momento en que decidió ser misionero y hasta el día de su muerte, su vida estuvo marcada por las dificultades y el sacrificio. Y Dios no pudo tener un trabajador más fiel que Adoniram.

El día después de que él y su prometida, Ann, se casaron, fueron ordenados como misioneros en Salem, Massachusetts. Era el 6 de febrero de 1812. Su luna de miel fue su viaje al campo misionero de Birmania, donde vivió los cuarenta años restantes de su vida.

Cuando él y su esposa finalmente llegaron a su destino en Birmania, los bautistas les dijeron que la evangelización sería imposible en un país budista. Pero Judson se propuso demostrar que estaban equivocados. Ya sabía latín, griego y hebreo, y ahora se propuso aprender birmano. Contrató a un tutor para que trabajara con él durante doce horas cada día, pero aun así, tardó más de tres años en aprender el idioma con éxito.

En 1819, bautizó al primer birmano convertido al cristianismo. La tarea más difícil que tuvo Adoniram fue convencer a los budistas de que solo hay un Dios vivo, y por eso tuvo muy pocas conversiones durante esos primeros años. Le llevó doce años de trabajo evangelizador que se convirtieran 18 personas.

Durante una guerra entre Inglaterra y Birmania, Adoniram estuvo preso por 17 meses en la famosa “prisión de la muerte”, de Ava. Mientras tanto, su esposa Ann trabajó incansablemente para que lo liberaran de la prisión, y se las arregló para dar a luz y cuidar al tercer hijo de la pareja. Sin embargo, cuando por fin Adoniram fue liberado, ella murió, agotada por los largos meses de enfermedad y estrés que pasó separada de él.

Cuando Adoniram llegó a Birmania, su objetivo era traducir la Biblia al idioma local y levantar una iglesia con cien miembros. Cuando murió en 1850, dejó una traducción completa de la Biblia, cien iglesias y más de ocho mil creyentes.

Hasta el día de hoy, su traducción de la Biblia sigue siendo la versión más popular en el idioma de Myanmar. Su trabajo había sido abrumador, pero siempre pensó que ningún sacrificio que hiciera por Dios era demasiado grande. Después de todo, Jesús ya había hecho eso, y mucho más.

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