Domingo 18 de Septiembre de 2022 | Matutina para Adultos | Fe “a prueba de balas”

Fe “a prueba de balas”

“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: ‘No es necesario que te respondamos sobre este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tus manos, rey, nos librará. Y si no, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado’ ” (Daniel 3:16-18).

Recordemos primero la escena. Sadrac, Mesac y Abed-nego se niegan a arrodillarse ante la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado en el campo de Dura. Este acto es señal no solo de insubordinación, sino también de falta de respeto al rey y a sus dioses; y la consecuencia es muerte inmediata en un horno de fuego. Cuando el rey, lleno de ira, los hace traer ante su presencia, los emplaza sin rodeos: o adoran a la imagen o serán lanzados al horno en llamas (Dan. 3:14-15, NVI). Las palabras del rey son, en efecto, un decreto de muerte.

¿Cómo responden “esos tres”? En primer lugar, dejan en claro que su Dios es suficientemente poderoso para librarnos del horno de fuego. En segundo lugar, dejan entrever que su Dios es soberano, lo cual significa que podría decidir no librarlos. Y en tercer lugar (este es el golpe de gracia), declaran categóricamente que, aun cuando Dios no los liberara, ellos bajo ninguna circunstancia van a adorar la estatua de oro.

¡Ahí está! Fe “a prueba de balas”. De hecho, ¡fe a prueba de todo! Es la fe que nos permite permanecer fieles a Dios aun cuando no nos conceda lo que le pedimos; la que nos mantiene de parte de la justicia, “aunque se desplomen los cielos”; la fe que nos impulsa a seguir amando a Dios, aun cuando nos cueste la vida.

¿Qué nos enseñan los tres jóvenes hebreos con su increíble acto de fe? Que Dios no tiene que sanar mi enfermedad o ayudarme a conseguir el trabajo de mis sueños, para que yo crea en él; que no tiene que solucionarme mis problemas, para que yo sepa que me ama. En resumen, que pase lo que pase, mi fidelidad a Dios ha de mantenerse firme, porque confío que él siempre me dará lo que más me conviene, aunque en el momento yo no lo entienda.

Señor, quiero amarte, no por los favores que me concedes, sino por lo mucho que tú me amas. Ayúdame a confiar en ti, aunque no siempre entienda por qué algunas cosas suceden.

Hay un mensaje especial para ti:  Miércoles 02 de Febrero de 2022 | Matutina para Adultos | Un corazón limpio y recto
Comparte este devocional
Deja tu comentario

4 comentarios