Domingo 21 de Agosto de 2022 | Matutina para Mujeres | Buen Pastor

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Buen Pastor

“Él renueva mis fuerzas. Me guía por sendas correctas, y así da honra a su nombre” (Sal. 23:3, NTV).

Mi vecina Rox tiene un perro bichón frisé. Su nombre es Radley,l y es una bola de pelo blanco enrulado (se parece más a una oveja que a un perro). Como Rox tiene problemas en sus articulaciones y no puede caminar largas distancias, me pidió que la ayudara a sacar a pasear a su perro. Le dije que sí, entusiasmada. Me encantan los perros. Además, ¿qué tan difícil podía ser sacar a pasear un pequeño bichón frisé? La primera señal de problemas fue lo mucho que nos costó ponerle el arnés. Radley está tan regordete que casi no le entraba; parecía un embutido atado con un piolín. Sin embargo, cuando finalmente emprendimos camino, me convencí de que todo saldría bien. ¡Estaba muy equivocada! Hay cinco o seis cuadras de la casa de Rox al parque, pero cuando llegamos Radley ya estaba jadeante. Luego de caminar unos pocos minutos en el parque, se sentó en medio del sendero y me miró con una cara que decía: “De aquí no me muevo”. La caminata nos debería haber llevado treinta o cuarenta minutos, pero tardamos casi una hora y media porque Radley se negaba a avanzar. Yo lo animaba como si fuera su entrenadora personal: “Vamos Radley, ¡tú puedes! Te ayudará a perder peso”.

La gente nos miraba con los ojos llenos de risa e incredulidad, pero, misericordiosamente, sin decir una palabra. Al final de la caminata, sentí que estaba arrastrando a un barrilete por el piso más que paseando a un perro. Compadecida, intenté llevarlo en brazos, pero Radley es un perro independiente y no me dejó. Finalmente, volvimos a la casa de Rox: Radley, exhausto de la caminata; yo, de que no me permitiera ayudarlo.

¡Cuántas veces Dios quiere guiarnos y nos resistimos, como Radley! El camino nos agota, el arnés nos aprieta y solo queremos echarnos a descansar. Podemos desperdiciar cuarenta años así, en una caminata de solo once días (Deut. 1:2, 3). ¡Pero el Buen Pastor nunca nos abandona! Pacientemente, él promete continuar guiándonos por amor de su nombre (Sal. 23:3). Por mucho que nos sacudamos en sus brazos o nos encaprichemos, el Buen Pastor no se aleja. Dejemos de resistirnos y de perder el tiempo. Permitamos hoy que Jesús nos guíe.

Señor, confieso que muchas veces me porto como Radley: me resisto a que me guíes e intento hacer las cosas a mi manera (perdiendo tiempo y energía). Hoy quiero permitir que me guíes. Hoy quiero aprender a confiar más en el Buen Pastor. Dame tu mansedumbre para seguirte humildemente estas 24 horas.

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1 comentario
  • Amén. Quiero hoy mi Dios y Señor que me ayudes a que von mansedumbre haga y discirna tu voluntad con humildad las 24 horas de hoy. Amén y amén

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