Domingo 25 de Diciembre de 2022 | Matutina para Adultos | Él está donde menos esperamos encontrarlo

Él está donde menos esperamos encontrarlo

“El Dios eterno es tu refugio; por siempre te sostiene entre sus brazos” (Deuteronomio 33:27, NVI).

“El odio es una realidad de la guerra con la cual cada veterano combatiente llega a familiarizarse”. Estas palabras las escribió John McCain, senador y excandidato a la presidencia de los Estados Unidos, en alusión a la experiencia que vivió como prisionero de guerra en Vietnam del Norte. McCain fue capturado en octubre de 1967, cuando su avión fue derribado mientras cumplía una misión de bombardeo sobre Hanói, y durante casi seis años fue objeto de humillaciones, maltrato y torturas.

¿Qué lo sostuvo durante esa dura experiencia? Según McCain, la fe en sus compañeros de prisión, la fe en su país, pero sobre todo, “la fe en un Dios cuyo amor es siempre presente”.

Muestras de ese amor experimentó McCain a finales de 1971. Hasta ese momento, cada prisionero había estado confinado a su celda, pero en esa ocasión se les permitió celebrar la Navidad en grupo. McCain fue nombrado capellán, crearon un coro y adoraron al Dios encarnado. Sin embargo, la mayor evidencia del amor de Dios la vivió McCain mientras se encontraba en aislamiento y atado de manos, como castigo por haberse comunicado con otro prisionero. Una noche, mientras él lamentaba su condición, un joven guardia abrió la puerta de la celda, le indicó a McCain que guardara silencio y procedió a aflojarle las sogas que herían sus manos. Sin decir palabra, salió y luego regresó antes del amanecer para atarlo de nuevo.

Durante los meses que siguieron, McCain cuenta que vio al guardia en varias ocasiones, pero el joven nunca lo miraba. Una mañana de Navidad en la que a McCain se le había permitido salir de su celda, el guardia se le acercó. Luego, mirando hacia el suelo, dibujó con su pie una cruz. Durante un rato ambos contemplaron la cruz, hasta que el guardia la borró. Así como llegó, sin decir una palabra se alejó.

“En ese momento –escribió McCain–, olvidé todo mi odio […]. Olvidé la guerra y todas las terribles cosas que la guerra causa. En ese momento yo era simplemente un cristiano que adoraba a Cristo, con otro cristiano, una mañana de Navidad” (Character Is Destiny, p. 15). Hay aquí una lección que tú y yo hemos de recordar en nuestros malos momentos: Dios está donde menos esperamos encontrarlo. Ya se trate de un pesebre o de una cruz, él está muy cerca de nosotros justo cuando pensábamos que ya nos había olvidado.

Dios de infinita misericordia, gracias porque eres mi eterno refugio y porque tus brazos me sostienen cuando ruge la tempestad.

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1 comentario
  • Excelente historia con su mensaje. Satanás siempre busca la manera de que los hombres entren en conflicto, unos con otros, ataca todas las esferas de la sociedad, la familia, en el estudio, en el trabajo, entre desconocidos. Siempre en un conflicto cualquiera que sea el motivo puesto por Satanás solo hay perdedores, dolor, sufrimiento, rencor etc. Satanás utiliza sus ángeles caídos para provocar el resentimiento.

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